Una segunda investigación contra el contrabando de armas de fuego del gobierno de Bush salió a la luz, y en ella se usó la misma táctica polémica por la que los republicanos han criticado al gobierno de Obama.

La táctica, llamada "dejar que las armas caminen", ya es investigada por el Departamento de Justicia y republicanos en el Congreso por su utilización en otros operativos.

Mensajes enviados por correo electrónico y obtenidos por la AP muestran cómo en un operativo del 2007 en Phoenix, agentes de la Oficina Federal para el Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) dejaron que las armas "cruzaran" la frontera — esperando que las autoridades mexicanas dieran seguimiento — en un infructuoso esfuerzo por identificar a los jefes de las redes de contrabando.

La política del Departamento de Justicia desde hace tiempo es que los embarques ilícitos de armas sean interceptados siempre que sea posible.

El operativo de 2007 fue dirigido por la misma oficina de la ATF que más recientemente dirigió Rápido y Furioso. En ambas operaciones, las armas desaparecieron luego de cruzar la frontera con México, de acuerdo con los correos electrónicos.

La operación de 2007 fue relativamente pequeña, ya que involucró unas 200 armas, de las cuales apenas más de una decena acabaron en México. Rápido y Furioso involucró más de 2.000 armas, de las cuales unas 1.400 no se han recuperado y se desconoce la cantidad de armas que acabaron en México.

Legisladores republicanos han criticado al gobierno demócrata del presidente Obama por permitir que "caminaran" las armas en la operación Rápido y Furioso.

Hace unos días se dio a conocer que la táctica de "dejar que las armas caminen" no empezó bajo el gobierno de Obama, sino que fue utilizada en 2006 por el gobierno de su predecesor, George W. Bush. El operativo, llamado "Wide Receiver" (Receptor Abierto), fue dirigido por la oficina de la ATF en Tucson, Arizona, y tuvo como resultado la transferencia de cientos de armas a presuntos contrabandistas de armas.

Los casos antiguos de la táctica de "dejar que las armas caminen" durante el gobierno de Bush, que ahora salen a la luz, ilustran cómo la ATF — particularmente la división de campo de Arizona, que abarca Tucson y Phoenix — ha batallado durante años para contrarrestar las críticas de que nunca ha logrado atrapar a ningún jefe del tráfico de armas con sus tácticas normales de requisar y arrestar, y de que éstas no logran mantener las armas estadounidenses lejos de las manos de los bandas criminales de México.

Incluso los casos en contra de compradores de armas de poca monta son problemáticos para la ATF. No hay una ley federal de contrabando de armas, lo que dificulta llevar los casos a las cortes. Por lo tanto, las agencias policíacas tienen que responder a una amplia variedad de leyes que no implican penas severas, particularmente para compradores "hormiga".

Documentos y correos electrónicos relacionados con el caso de 2007 se produjeron o quedaron disponibles hace meses para el Comité de Revisión y Reformas Gubernamentales de la Cámara de Representantes, aunque los republicanos en el panel han dicho poco al respecto.

En la investigación del Congreso, el presidente del Comité, el republicano Darrel Issa, se ha enfocado en hasta dónde estaba enterado Eric Holder, el secretario de Justicia del gobierno de Obama, sobre Rápido y Furioso.

La operación de 2007 inició cuando un agente de la ATF identificó a varios sospechosos mexicanos que compraron armas en una tienda en Phoenix durante varios meses.

De acuerdo con correos electrónicos obtenidos por la AP, la operación comenzó a tener problemas luego de que algunos agentes identificaron a los mismos sospechosos comprando armas adicionales de la misma tienda y los siguieron a Nogales, en la frontera de Arizona con México, el 27 de septiembre de 2007.

Los agentes de la ATF notificaron a las autoridades mexicanas y luego vieron al vehículo cruzar la frontera, pero las autoridades mexicanas informaron que no vieron el vehículo.

"¿Ya discutimos la estrategia de dejar que las armas caminen con la oficina del secretario de Justicia?", pregunta el funcionario de la sede general William Hoover en un correo electrónico del 4 de octubre de 2007 a William Newell, en ese entonces agente especial de la ATF a cargo de la división de Phoenix.

"¿Tenemos la aprobación por escrito?", pregunta Hoover. "¿Hemos discutido y revisado las consecuencias? ¿Estamos dando seguimiento al sur de la frontera?".

En ese momento, Hoover era director asistente de la oficina de operaciones sobre el terreno. Fue el subdirector de la ATF de mayo del 2009 a septiembre del 2011 y ahora se desempeña como agente especial a cargo de la división de campo de la ATF en Washington D.C.

"Me gustaría tu opinión sobre una aprobación verbal del Fiscal de Estados Unidos en Phoenix sobre las armas caminando", escribió Hoover en otro correo electrónico al consejero legal para operaciones sobre el terreno de la ATF el 5 de octubre de 2007. "Esta es una gran investigación con enormes implicaciones políticas y gran potencial si todo sale bien. También debemos estar muy preparados si no sale bien".

La abogada, Anne Marie Paskalis, le contesta en otro correo: "Seguro. Lo resolveremos. Quizás una teleconferencia...para discutir qué garantías han recibido de la oficina del Secretario de Justicia de que esta investigación opera según la ley y los lineamientos del Departamento de Justicia".