El cine latinoamericano ha sido el protagonista de la jornada de hoy del Festival de Cine Fantástico de Sitges, en cuya sección competitiva se ha presentado un filme cubano de zombis en clave de comedia y una película colombiana de terror.

"Juan de los muertos" es el título del filme de zombis cubano que incluye escenas tan impactantes como una gran estampida de muertos vivientes frente a la Oficina de Estados Unidos de La Habana y cientos de cabezas de zombis decapitados rodando por la plaza de la Revolución.

La película colombiana, "El páramo", está a medio camino entre el cine de terror y los filmes de guerra y analiza la naturaleza del miedo a partir de las peripecias de un comando del ejército que se adentra en la montaña en busca de guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

"En los últimos años el cine fantástico y de terror está emergiendo en Latinoamérica", ha dicho a Efe el director del Festival, Ángel Sala, que ha recordado que "antes no había ni una película en concurso y en los últimas años estamos teniendo una media de cuatro o cinco en cada edición".

Este año también se ha proyectado en Sitges la venezolana "Hora Cero", la argentina "Sudor Frío" y la hispano-colombiana "El callejón".

"Juan de los muertos", del director Alejandro Brugués, es una comedia disparatada salpicada por litros de sangre que provocan la risa más que el espanto.

"No quería algo 'gore' sino una comedia, así que he prescindido de las típicas imágenes de zombis comiendo intestinos y he preferido llenar de muertos vivientes las calles más icónicas de la ciudad", ha dicho hoy Brugués.

Hacer reír es el principal objetivo de esta película, según el director quien, no obstante, ha aclarado que "lo interesante de las películas de zombis es que haya subtexto".

En este caso el subtexto es el reflejo de "un sector de la sociedad cubana inmovilista" que pasa por la vida como zombis y cuando ve problemas "hace como si no pasara nada".

"Luego están los cubanos que intentan hacer negocio con todo", como es el caso del protagonista, que al ver que los muertos vivientes se extienden por la ciudad monta una empresa para matarlos.

Los socios del protagonista son los miembros de un extravagante equipo "reflejo de la sociedad cubana", según el actor Jazz Vila, que interpreta a un travesti excesivo.

"Son un grupo de gente luchando por sobrevivir, que es lo que hacen las nuevas generaciones cubanas", ha añadido.

El filme se ríe de los informativos controlados por el régimen castrista, que describen la invasión de los zombis como una "agresión de disidentes manejados por los imperialistas".

Si en la película cubana las autoridades equiparan a los zombis con los disidentes, en el filme colombiano "El páramo", el ejército tacha de guerrilleros a los fantasmas.

Jaime Osorio es el realizador de este largometraje que introduce un elemento sobrenatural en la trama para analizar cómo el miedo genera violencia y hasta qué punto es difícil saber quién es el enemigo.

"El páramo" es una película de terror psicológico rodada en una base militar situada en un lugar inhóspito, a la que llega un comando en una operación contra la guerrilla, que se encuentra en el lugar con los restos de una masacre y una mujer encadenada que parece dotada de poderes sobrenaturales.

"La bruja es un símbolo", ha explicado el director, que utiliza a este personaje como catalizador "del miedo que albergan dentro todos los miembros del comando".

Los primerísimos planos de los actores y la niebla que les rodea buscan "poner al espectador dentro de los zapatos de los soldados" y conseguir que sienta el terror que ellos sienten.

Osorio evita mostrar físicamente al enemigo porque, según dice, "el enemigo no es tan fácil de identificar como algunos nos quieren hacer creer".

"El Gobierno colombiano acusa de todo a la guerrilla, pero en un país como Colombia el problema es más complejo y hay que buscar el enemigo dentro de todos nosotros", ha asegurado.

Por Rosa Díaz.