El escritor argelino Boualem Sansal, Premio de la Paz de los Libreros Alemanes de este año, se mostró hoy convencido de que los intelectuales árabes pueden ser símbolos de la resistencia contra la opresión, independientemente del grado de difusión que tengan sus libros.

Sansal pasó de ser un funcionario en un ministerio a ser un intelectual proscrito tras la publicación de su primera novela, "El juramento de los bárbaros" (1999), que ahora publicará Alianza en España.

Sus libros -en el tiempo transcurrido desde entonces ha sacado cinco novelas y cuatro tomos de ensayos- se publican en Francia y no circulan en Argelina, pero él cree que su trabajo también tiene un sentido para la gente en su país.

"La literatura como tal tiene un papel muy débil. En nuestra sociedad, el libro no tiene el significado que tiene entre ustedes", dijo Sansal en la Feria del Libro de Fráncfort.

"Nuestros libros sólo se venden y se leen en el extranjero, pero las ideas circulan, y es importante para la gente saber que hay personas que luchan por la democracia", agregó.

Sansal estableció un paralelismo entre el papel que pueden desempeñar los intelectuales árabes en la lucha por la democracia y el que tuvo el escritor Alexander Solzhenitsyn para la oposición contra el régimen soviético.

"Los libros de Solzhenitsyn no se conocían en la Unión Soviética, pero todo el mundo sabía quién era él y lo que significaba", dijo Sansal.

Los intelectuales, según Sansal, aparecen en medios distintos al libro y hay veces que quedan flotando en el aire.

"Mi amigo Rachid Mimouni dijo una vez: 'Si habláis, moriréis, si no habláis, también moriréis. Entonces, hablad y morid'. Y esa frase ahora la repite todo el mundo como una invitación a expresarse libremente", dijo Sansal.

Sansal llegó a la literatura de manera relativamente tardía, puesto que "El juramento de los bárbaros" apareció cuando ya tenía 50 años e impulsado por diversas motivaciones, parte de ellas políticas.

"Mi país había entrado en una guerra civil descomunal y yo quería entender por qué estaba ocurriendo eso, y eso fue algo que me llevó a escribir", dijo Sansal.

La reacción fue una novela de corte policial en la que el encargado de investigar un crimen termina descubriendo más de lo que al régimen le conviene que descubra y cae en desgracia.

La novela fue publicada inicialmente por la editorial Gallimard, que le recomendó a Sansal que la publicase bajo pseudónimo para ahorrarse problemas en Argelia, pero él se negó a hacerlo, y entró en confrontación directa con el régimen.

"Primero intentaron neutralizarme e instrumentalizarme. El hermano del presidente fue a verme y me aseguró que el presidente era un demócrata y que necesitaba gente como yo a su lado. Yo le dije que no podía trabajar con él, que era un dictador y que con mi literatura lo que quería era ponerlo en la picota pública", explicó el escritor.

Al intento de ganar a Sansal para la causa del régimen siguió el acoso para tratar de silenciarlo. Primero, fue despedido de su empleo en el ministerio de Industria y se interpusieron trabas para que pudiese trabajar en el sector privado.

"La situación no era fácil. Me quedé en el paro y en ese momento no era lo suficientemente conocido para vivir de mis libros", dijo Sansal.

Su mujer no pudo seguir trabajando como maestra y su hermano, que tenía una pequeña empresa, terminó en la quiebra por intervenciones de las autoridades fiscales.

Pese a todo, Sansal ha decidido seguir viviendo en Argelia en lugar de marcharse al exilio como muchas personas le han recomendado.

"Precisamente puedo ser un símbolo por haberme quedado en Argelia", explicó.

El Premio de la Paz de los Libreros Alemanes, que recibirá el domingo en una ceremonia solemne, es visto por Sansal como algo importante para la gente que lucha por la democracia en su país y en el mundo árabe.

Sin embargo, con respecto al futuro de los movimientos liberadores en la región, Sansal es pesimista. "En Túnez, en Egipto y en Libia se ha expulsado a los dictadores pero el sistema sigue ahí", dijo.

Rodrigo Zuleta