El presidente Evo Morales se jugará el domingo su última apuesta reformista con unas inéditas elecciones de jueces por voto popular, pero la consulta podría derivar en un plebiscito anticipado sobre su gestión en un mal momento para el mandatario izquierdista.

Una larga confrontación con los indígenas del oriente por la construcción de una carretera en la selva le ha valido a Morales una merma en su popularidad.

Ese desgaste, sumado a las denuncias de la oposición de una supuesta injerencia del gobierno en la selección de los candidatos judiciales y un clima de indiferencia ciudadana, hacen difícil un pronóstico para las elecciones.

"Está en juego la fortaleza de la democracia, la estabilidad y gobernabilidad del gobierno de Morales y el futuro de la justicia... No es un buen momento para Morales. Tomó decisiones que lo han desgastado", dijo a AP el analista político Carlos Cordero.

En la consulta del domingo se elegirán 56 cargos para los tribunales Constitucional, Supremo, Agroambiental y el Consejo de la Magistratura de entre 115 candidatos. Un total de 5,2 millones de ciudadanos están habilitados para votar de poco más de 8 millones que viven en el país.

La propaganda y las encuestas fueron prohibidas por tratarse de elecciones de jueces y magistrados sin patrocinio de partidos políticos. Los candidatos fueron elegidos por méritos en la Asamblea Legislativa dominada por el oficialismo, lo que ha sido observado por los opositores.

"Digan lo que digan, hagan lo que hagan, igual vamos a triunfar en las elecciones del Organo Judicial", dijo Morales en una concentración pública a mediados de septiembre en respuesta a la campaña de la oposición que impulsa el voto nulo.

Hasta ahora Morales --que ha dicho que desea una segunda reelección en 2014-- nunca fue derrotado en comicios desde que fue electo en 2005. De las elecciones del domingo podría salir fortalecido o debilitarse aún más.

La oposición acusa a Morales de haber usado a la justicia para perseguir a sus líderes. Los principales dirigentes opositores tienen procesos en la justicia y muchos de ellos abandonaron el país alegando "persecución política". Para el mandatario, en cambio, fueron corruptos.

"Los gobiernos neoliberales a quienes tanto critica Morales lo primero que hacían era copar la justicia, nombrar jueces y fiscales. Morales hizo lo mismo", dijo el empresario y líder opositor Samuel Doria Medina.

La apuesta del mandatario es que la elección de magistrados por voto popular forje una justicia independiente, luego de que la crisis en el sistema judicial tocara fondo durante su administración.

Los magistrados del Tribunal Constitucional renunciaron en 2008 alegando presiones políticas. Un año después el presidente de la Corte Suprema fue destituido del cargo y enjuiciado por el Ejecutivo.

El propio Morales denunció que el Poder Judicial es "el más corrupto". El fiscal general Mario Uribe reveló que medio centenar de fiscales tienen denuncias en su contra y son investigados. Algunos jueces fueron encarcelados por probada corrupción. El año pasado 3.812 denuncias llegaron al Consejo de la Magistratura en contra de jueces y funcionarios judiciales.

La mora judicial es otro problema. Informes oficiales aseguran que 72% de los detenidos en las atestadas cárceles no tienen sentencia. Están pendiente de resolución 470.554 causas que son atendidas por 848 jueces.

Hace un año, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, dijo en su visita a Bolivia que los indígenas continúan sufriendo pobreza extrema y exclusión sin pleno acceso a la justicia a pesar de las reformas del mandatario, entre ellas la creación de la justicia originaria para que las comunidades nativas juzguen casos menores en sus aldeas.

El Organo Electoral anticipó que los resultados finales de los comicios se conocerán en cinco días.