El primer ministro Silvio Berlusconi sobrevivió el viernes a un voto de confianza en el parlamento, pero la estrechez de su mayoría puso en duda su capacidad para gobernar de manera efectiva durante la crisis económica.

La derecha que lidera Berlusconi ganó el voto de confianza en la cámara baja por 316 votos contra 301.

El político de 75 años insistió que no existen alternativas a su gobierno y el viernes afirmó que la "emboscada" de la oposición fracasó estrepitosamente. Momentos después habló con los periodistas sobre su plan para fomentar el crecimiento económico del país.

Berlusconi ha visto debilitada su popularidad por escándalos sexuales y se le ha criticado por el manejo de la economía. Ha encarado, y rechazado, reiterados pedidos de renuncia formulados por sus rivales políticos, sindicatos y parte de la comunidad empresarial que otrora lo consideró su salvador.

Incluso algunos de sus aliados manifestaron en público su decepción y dos de ellos lo abandonaron en la crucial votación del viernes.

De haber perdido la moción de censura, Berlusconi se habría visto obligado a dimitir, casi año y medio antes de concluir su mandato en el 2013.

Tres agencias de calificación de riesgos han reducido la calidad crediticia de la deuda pública italiana, considerando como razones principales el atascamiento político del país y las casi nulas perspectivas de crecimiento.

"Esto es malo para Italia y para la crisis financiera europea, dijo Sony Kapoor, director gerente del Re-Define, un centro de estudios económicos, poco después de la votación. "El mejor indicio que Italia podría haber enviado a los mercados habría sido expulsar al señor Berlusconi, pero no lo logró".