Un policía colombiano, del que no se sabe si está vivo o muerto a manos de las FARC, fue ascendido este viernes en una ceremonia en la que también se recordó que un coronel y un mayor cumplen hoy 13 años en poder de la misma guerrilla.

Los familiares del suboficial Luis Hernando Peña Bonilla recibieron el ascenso, de intendente a subcomisario, por parte del ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

Algunos compañeros de cautiverio de Peña Bonilla han revelado que fue asesinado por cuanto sufría un trastorno mental.

En la misma ceremonia se recordó que el coronel Edgar Yesid Duarte y el mayor Elkin Hernández cumplieron hoy 13 años de cautiverio desde un ataque de las FARC en 1998, en un falso retén en una carretera del departamento sureño del Caquetá.

Peña Bonilla, por su parte, fue secuestrado tras el ataque de la misma guerrilla a la base de Mitú, capital del departamento selvático del Vaupés, en el este del país, el 1 de noviembre de 1998.

En el ataque murieron 16 policías y militares, y 61 uniformados más fueron secuestrados.

La familia del suboficial Peña Bonilla pidió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que digan qué pasó con él.

El día de la Operación Jaque, que trajo a la libertad a Íngrid Betancourt, a tres contratistas estadounidenses y a once uniformados, el 2 de julio de 2008, uno de ellos, el intendente Armando Castellanos, dijo públicamente que Peña Bonilla había sido asesinado por sus captores.

Según Castellanos, Peña Bonilla murió por orden del "Mono Jojoy", alias de Víctor Julio Suárez Rojas, jefe militar de esa organización rebelde, y de "Martín Sombra", cuyo verdadero nombre es Helí Mejía Mendoza.

"Mono Jojoy" murió en un bombardeo en septiembre de 2010, mientras "Martín Sombra" fue capturado en febrero de 2008.

En la ceremonia del ascenso de suboficiales en Bogotá, tanto el ministro Pinzón como el director de la Policía Nacional, el general Óscar Naranjo, exaltaron a los 12 miembros de la institución que permanecen en manos de las FARC.

El coronel Duarte, de 47 años de edad y cuya esposa e hija se encuentran actualmente en el exterior, es el oficial de más alto rango en poder de las FARC, y su última prueba de supervivencia se conoció a finales de agosto de 2009.

El mayor Hernández, por su parte, es soltero y tiene 35 años.

El general Naranjo, frente a la incertidumbre por la suerte de Peña Bonilla, reiteró hoy la exigencia de su familia a las FARC "para que aclaren de una vez por todas" cuál fue la suerte del hoy ascendido suboficial.