Un grupo activista indicó que los enfrentamientos entre soldados sirios y desertores en una aldea norteña causaron por lo menos 13 muertos.

En un intento del régimen por demostrar que controla la situación, el gobierno llevó a los periodistas en un recorrido por una aldea central en la que la insurgencia más grave de las últimas semanas fue reprimida a sangre y fuego. Muchos edificios en Rastan habían ardido, los comercios estaban tapiados y los soldados vigilaban los puestos militares de control.

Varios residentes dijeron que en la zona había hombres armados, que tildaron de terroristas. Y los escoltas gubernamentales mostraron fusiles y otras armas livianas que insistieron haber sido capturadas a bandas delictivas o terroristas, en lugar de desertores del ejército.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, organización activista con sede en Londres, dijo que las detonaciones y el ladrido de las ametralladoras pesadas pudieron ser escuchados el jueves en Binnish, una aldea en la provincia de Idlib.

Hubo enfrentamientos entre las fuerzas militares y desertores del ejército desde hace meses en Idlib.

El Observatorio dijo que por lo menos 13 personas murieron. Otro grupo activista, los Comités Locales de Coordinación, dijeron que hubo bajas en Binnish pero no dio el número.

El presidente Bashar Assad desató una ola de represión contra el levantamiento popular iniciado en marzo en Siria contra su régimen, que según la ONU ha causado casi 3.000 muertos.

Pese a la escalada de la violencia y la continuidad de las protestas, Assad dijo que Siria "ha pasado el periodo más difícil" e intenta ahora ser "un modelo a seguir en la región, al parecer en referencia a las reformas políticas prometidas, la mayoría de las cuales no han sido adoptadas. El comentario, formulado ante una delegación libanesa visitante, fue difundido por la agencia noticiosa oficial siria.

En Londres, el secretario británico de Relaciones Exteriores, William Hague, convocó al embajador sirio para preguntarle sobre las denuncias de que funcionarios de su legación han intimidado a los manifestantes sirios que protestaron contra el régimen en la capital británica.

Hague afirmó el jueves en la Cámara de los Comunes que dijo tajantemente al embajador Sami Khiyami que el amedrentamiento de esos manifestantes contra el régimen del presidente Bashar Assad es inaceptable.

La Policía Metropolitana de Londres investiga las denuncias de que personal de la embajada siria fotografió a personas que protestaban frente a la embajada de Damasco en la capital británica, y que mostraron esas fotos a los familiares de los manifestantes en Siria.