La aprobación definitiva hoy en el Congreso de EE.UU. del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Panamá fue recibido con optimismo por sectores empresariales y analistas del país centroamericano, aunque algunos expertos reiteraron sus temores sobre sus efectos negativos en sectores como la agricultura.

La Cámara baja y el Senado de Estados Unidos dieron luz verde por amplio margen al acuerdo con Panamá -junto a otros similares con Colombia y Corea del Sur- que estaba pendiente de ratificación desde 2007, afectado en los últimos tiempos por una maraña de disputas políticas internas en el Legislativo norteamericano.

La aprobación del acuerdo ha generado en muchos sectores de Panamá optimismo por las oportunidades que se le abren al país, impulsado por un apogeo económico sin precedentes, con un crecimiento calculado en más de 7 por ciento del producto interno bruto (PIB) para los próximos años.

Pero también ha dado pie a dudas e incluso pesimismo en otros, que ven el tratado comercial como una amenaza para la productividad de sectores de por sí delicados, como el agrícola.

El exministro panameño de Desarrollo Agropecuario Guillermo Salazar, quien estuvo involucrado directamente en las negociaciones del tratado con EE.UU., destacó este miércoles a Efe que el mecanismo traerá más beneficios directos que inconvenientes al país.

El TLC "amplía el mercado estadounidense a productos panameños" como "el alcohol producto de la caña y el ron", y también genera uno nuevo para "lácteos y quesos étnicos" que ahora no se venden en el gigante norteamericano, dijo.

Salazar resaltó que también "se abre la oportunidad para que inversionistas de Estados Unidos" puedan trasladar a Panamá unidades productivas, no solo por su "mano de obra barata" sino también por sus ventajas climáticas en el caso de la agricultura.

El exministro reconoció, por otra parte, que el aumento de las importaciones estadounidenses en rubros como la carne de cerdo y la avícola representarán un reto para la "competitividad" de la producción local, que deberá "hacer esfuerzos para mejorar".

También será necesario acometer una serie de "inversiones con soporte estatal en infraestructura y tecnología", además de en "educación, para aprovechar óptimamente" las oportunidades de negocios que se presentarán a Panamá.

Para el economista panameño y profesor universitario Adolfo Quintero, "el principal punto contradictorio" del acuerdo comercial radica "en los multimillonarios subsidios que el Gobierno de Estados Unidos otorga a su sector agropecuario", algo que Panamá no puede imitar.

"Esto genera problemas en cuanto a los períodos de desgravación arancelaria para determinados productos del agro y la industria", aseveró Quintero a Efe.

En ese sentido, el exministro de Desarrollo Agropecuario y exnegociador del Tratado Laurentino Cortizo, aseguró a la prensa local que en Panamá no existen políticas que impulsen el desarrollo agropecuario, el cual, aseveró, ha registrado una caída de 35.000 hectáreas sembradas en los últimos cinco años.

La agricultura representa el 5 por ciento del PIB de Panamá, pero ocupa aproximadamente el 20 por ciento de la mano de obra del país, según datos de economistas locales.

El Gobierno panameño reconoce los retos y desafíos que entraña el TLC, cuya implementación tomaría más de dos años tras su entrada en vigor, pero cree firmemente que beneficiará a la producción nacional y a las exportaciones.

En ese mismo sentido se pronunció este miércoles la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, al resaltar que la aprobación del TLC con Estados Unidos abre las puertas del mercado del "mayor aliado comercial a nivel mundial" del país, señaló su presidente, Federico Humbert Arias.

"Los cambios que se tienen que dar en todos los sectores son para bien, no solo en beneficios para nuestras empresas, sino también que nos obligarán a ser más competitivos", añadió el líder gremial en un comunicado.

A partir de la entrada en vigor del TLC, accederán libres de aranceles a Estados Unidos el 89 por ciento de las exportaciones agrícolas panameñas y casi el 100 por ciento de los bienes industriales, incluyendo los textiles.

Asimismo, el acuerdo garantiza la estabilidad y no discriminación en el mercado estadounidense a las empresas panameñas de servicios financieros, según la información oficial panameña disponible.

Panamá ha importado en los últimos cinco años bienes estadounidenses por valor de 10.843,69 millones de dólares y exportado mercancías a esa nación por 1.781,03 millones de dólares, según cifras oficiales panameñas.