El enviado especial de EEUU a Afganistán y Pakistán, Marc Grossman, expresó hoy su deseo de "mirar hacia el futuro" durante una visita dirigida a reconducir la crisis diplomática entre Islamabad y Washington.

Grossman se reunió con el jefe del Ejército paquistaní, Ashfaq Pervez Kiyani, el primer ministro, Yusuf Razá Guilani, y la ministra de Asuntos Exteriores, Hina Rabbani Khar, con la que compareció ante la prensa para explicar el avance de las conversaciones.

"Hemos intentando mirar hacia el futuro y encontrar la forma de mantener nuestro diálogo estratégico", resumió el diplomático.

Grossman, que no admitió preguntas ni se refirió explícitamente a los asuntos que más han dañado las relaciones entre ambos países, destacó la importancia que tendrá la conferencia de Estambul, prevista para noviembre, durante la cual se discutirá el futuro de Afganistán.

La ministra paquistaní coincidió con el enviado estadounidense en explicar que las conversaciones se centraron en "sacar adelante" las relaciones diplomáticas entre Islamabad y Washington.

La visita de Grossman coincidió con un ataque de un avión espía de EEUU que mató a seis personas en el bastión talibán paquistaní de Waziristán del Norte, limítrofe con Afganistán.

Entre los fallecidos, según algunos canales de televisión paquistaníes, se halla un comandante de la red integrista Haqqani, a la que EEUU acusa de lanzar golpes terroristas en Afganistán desde su refugio paquistaní.

Moribundos tras la operación norteamericana que mató a Osama Bin Laden cerca de Islamabad en mayo, los lazos entre los dos países se han dañado aún más con acusaciones de EEUU de que los servicios secretos paquistaníes (ISI) dan cobertura a esta red talibán.

El panorama diplomático regional tampoco es halagüeño para Pakistán, que cuenta con China como único aliado indiscutible pero que guarda una desconfianza histórica con Afganistán y sobre todo con su potencia nuclear vecina, la India.

Khar informó ayer al Parlamento de que su Gobierno ha decidido, "en principio", dar a la India un trato comercial preferente, que en la práctica significa dejar de discriminar los productos indios en favor de otros.

Si bien la India puede acudir a muchos otros mercados, Pakistán se halla mucho más limitado y los economistas coinciden en que la eliminación de restricciones en el comercio con la India podría dar un impulso a su frágil economía.