El senador Marco Rubio está cobrando mayor notoriedad nacional con una serie de discursos sobre la economía y el papel de Estados Unidos en el mundo.

Pero algo que no ventila demasiado es el tema de la inmigración, pese a que sus padres vinieron de Cuba y representa al estado con el tercer mayor número de inmigrantes sin documentos para residir en Estados Unidos.

El hecho ha llamado la atención en la campaña primaria para elegir al candidato presidencial republicano debido a que el gobernador de Texas, Rick Perry, apoya la matrícula universitaria para los inmigrantes que están ilegalmente en el país, una posición que Rubio alguna vez apoyó.

Rubio dice generalidades sobre la inmigración, pero a medida que crece su presencia, el legislador de 40 años presumiblemente enfrentará más preguntas sobre el tema. Pese a sus desmentidos, se le menciona frecuentemente como posible candidato vicepresidencial el año próximo, y recientemente anunció planes de escribir sus memorias. Y si el presidente Barack Obama derrota a su desafiante republicano el año próximo, Rubio será considerado un firme candidato republicano en el 2016.

"A nivel nacional, no va a recibir aprobación como lo hizo en su elección en el Senado", dijo Frank Sharry, del grupo proinmigrante America's Voice, con sede en Washington DC. Sharry dijo que la posición de Rubio sobre inmigración y a favor de oficializar el inglés como idioma oficial "va a ser planteada ante las diversas comunidades inmigrantes de la Florida y las numerosas comunidades mexicoamericanas en el oeste".

Por eso le resulta tan complicado a Rubio hablar sobre inmigración. Es un favorito de los conservadores del Tea Party y por lo general favorece su posición de reforzar primero la frontera y lidiar después con los más de diez millones de inmigrantes que están ilegalmente en Estados Unidos.

Los republicanos se interesan en la capacidad del senador para atraer hispanos al partido republicano. Rubio habla con pasión sobre la lucha de sus padres inmigrantes para reconstruir sus vidas en este país.

Sin embargo, los votantes hispanos, mayormente mexicoestadounidenses, tienden a apoyar una reforma inmigratoria que abarque tanto seguridad fronteriza como el camino a la legalización de los inmigrantes en vez de demorar ésta.

Mientras tanto, aun los influyentes puertorriqueños — que son ciudadanos estadounidenses — en la Florida y los inmigrantes cubanos, que reciben permiso especial para quedarse en Estados Unidos, tienden a ser más solidarios con los residentes ilegales que el público general. También están más preocupados por las leyes que requieren a la policía controlar la situación inmigratoria de los sospechosos, por temor a ser víctimas de individuación racial.