Las autoridades de Tailandia elevaron hoy a 281 los muertos a causa de las inundaciones, que han afectado a 2,2 millones de personas desde el pasado julio en el centro y norte de Tailandia, informó el Departamento de Prevención de Desastres.

Los servicios de emergencia no dan abasto para atender a las víctimas de las inundaciones, que en algunos lugares han alcanzado los dos metros de agua y han anegado las provincias en torno a Bangkok, aunque por el momento la capital está a salvo.

Los Gobiernos de 21 países han emitido avisos de precaución a sus ciudadanos que viven o tienen pensado viajar a Tailandia por las inundaciones, consideradas las peores en los últimos 50 años.

"El centro, norte y noreste de Tailandia han sufrido en las últimas semanas intensas lluvias que han inundado amplias zonas en 28 provincias, entre ellas Ayutthaya, Sukhothai, Lopburi o Khon Khaen", advierte la embajada española a sus ciudadanos.

"Muchas carreteras están cortadas, y el ferrocarril hacia el norte también está sufriendo importantes interrupciones. Se recomienda aumentar la precaución si se tiene previsto viajar hacia el norte o el noreste", añade la nota oficial.

Estados Unidos, México y Japón son otros de los países que han emitido advertencias.

Según el Ministerio de Turismo de Tailandia, las inundaciones no han afectado al sector turístico, de momento, y el aeropuerto internacional de Bangkok, el de Suvarnabhumi, está bien protegido.

En la capital, no se ha producido un descenso del turismo en las zonas de mayor afluencia o en los hoteles, aunque algunos establecimientos han comenzado a proteger sus entradas con muros de sacos de arena hasta de un metro de altura o incluso con muros.

La primera ministra, Yingluck Shinawatra, se reunió de urgencia con el líder de la oposición, Abhisit Vejjajiva, para abordar la gravedad de las inundaciones, que los expertos temen que entre en Bangkok durante el fin de semana.

Las riadas han anegado 1,1 millones de hectáreas de plantaciones de arroz y cientos de fábricas, incluidas las plantas de las marcas japonesas Honda y Canon, mientras que el fabricante japonés Toyota y el estadounidense Ford han decidido paralizar su actividad.

Las autoridades de Tailandia, que han rebajado las previsiones de crecimiento hasta el 3,7 por ciento desde el 4 por ciento para este año, prevén que los daños asciendan a 120.000 millones de bat (unos o 2.840 millones de euros).