La histórica ciudad de Ayutaya, antigua capital del reino de Siam, quedó semisepultada por metros de agua en muchos sectores y gran parte de los residentes se aferraban a lo que podían para mantenerse a flote.

Después que vastos sectores de Ayutaya quedaron sepultados por agua a la altura de un piso, las cuadrillas de rescate y voluntarios navegaban para socorrer a los residentes de entre las ruinas. Otros se quedaban para proteger sus posesiones.

Un niño se calzó una máscara de buceo para inspeccionar su casa sumergida hasta el techo.

"Nadie pensó jamás que el agua subiría tanto", dijo la residente Pathumwan Choichuichai a la Associated Press en esta ciudad de templos antiguos al norte de Bangkok, minutos después que un bote de la armada tailandesa rescató a su familia de un edificio de departamentos donde estuvieron atrapados cinco días.

Las lluvias y tifones del monzón se han desatado este año con furia inusual en gran parte de Asia: mataron a cientos de personas desde las Filipinas hasta la India y causaron miles de millones de dólares en daños en los últimos cuatro meses. Tailandia es uno de los países más afectados; aquí las inundaciones han sido las peores en medio siglo, con 280 muertos desde fines de julio.

Las aguas han cubierto más de dos tercios del país sumergiendo arrozales y obligando a cerrar fábricas de automóviles y compañías tecnológicas como Western Digital Corp., que anunció el miércoles que suspendía la producción en Tailandia para proteger a su personal.

Durante semanas el agua ha ido engrosando los ríos desde el norte en una catástrofe en cámara lenta que desbordó el sistema nacional de represas y diques. Hace varios días las inundaciones convirtieron Ayutaya en una zona de desastre navegable solamente en bote en algunos distritos.