El primer ministro ruso, Vladímir Putin, cerró hoy con una reunión con el presidente chino Hu Jintao su visita oficial al país asiático, en la que ha conseguido acuerdos económicos por valor de 7.000 millones de dólares y promesas de mayor cooperación en sectores como turismo o energía nuclear.

En la segunda y última jornada de viaje, Putin se reunió con el presidente del Legislativo chino, Wu Bangguo ("número dos" de la jerarquía comunista) y con el presidente Hu, quien expresó el deseo de aumentar el comercio bilateral (actualmente de unos 70.000 millones de dólares) a 200.000 millones de dólares en 2020.

Putin subrayó que Rusia desea impulsar la cooperación bilateral con China en terrenos como la energía, la aviación o la exploración espacial, y ambos coincidieron en que los esfuerzos conjuntos les han ayudado a evitar influencias negativas de la crisis financiera global.

En el primer día del viaje, Putin se reunió con el primer ministro chino, Wen Jiabao, y ambos presenciaron la firma de 16 acuerdos económicos y comerciales por valor de 7.000 millones de dólares, que incluyen la construcción conjunta de una refinería en Tianjin (norte de China).

También dos sociedades conjuntas para la producción de derivados del petróleo por parte de la refinería china Sinopec y la petroquímica rusa Sibur, o la inyección de 1.000 millones de dólares por parte del fondo soberano chino CIC a inversiones en infraestructuras, agricultura y otros proyectos en suelo ruso.

No se lograron sin embargo avances significativos en las largas negociaciones para la venta de gas natural ruso a China, que podrían suponer el envío de unos 70.000 millones de metros cúbicos anuales de esta fuente energética al gigante asiático.

"Los que venden siempre quieren un precio más alto, y los que compran uno más bajo", resumió Putin en Pekín, asegurando que no obstante la negociación se encuentra en su fase final, según destacó hoy el diario "South China Morning Post".

En declaraciones a la prensa oficial china, el primer ministro ruso también habló en el país asiático de la actual crisis de deuda soberana en Occidente, subrayando que la Unión Europea es capaz de salir de ésta y que "es más un asunto político que un problema económico".

Pese a este optimismo, afirmó que China, Rusia y otras potencias emergentes (agrupadas en el bloque BRICS) no pueden aportar mucho en la búsqueda de una salida al problema europeo, y al mismo tiempo lanzó duras críticas a la economía estadounidense, asegurando que ese país "parasita la economía mundial a través del monopolio del dólar", en declaraciones que hoy refleja Xinhua.

China, principal socio comercial de Rusia desde 2010, es el primer país que visita Putin tras anunciar de que aspira a regresar a la presidencia del país en 2012, algo que de confirmarse podría cambiar la actual órbita "europeísta" de la política exterior rusa y trasladarla a Asia-Pacífico, según los analistas.

El viaje también sirve para reactivar las relaciones entre las dos potencias, que se han enfriado en los últimos años por la progresiva reducción de la dependencia china en la energía y el armamento militar ruso.

De acuerdo con el experto en asuntos rusos Tian Chunsheng, citado hoy por el "South China Morning Post", el nuevo acercamiento entre Moscú y Pekín que ha buscado Putin con este viaje podría lograr que "Rusia se muestre más solidaria con China cuando ésta tenga problemas en la escena global".