En los bosques de alcornoque del sur de Portugal, los lugareños han explotado durante siglos la corteza que se utiliza para la elaboración del corcho que termina como tapón de millones de botellas en el mundo.

Y lo hacen despreocupados del peligro que representan a su sustento los tapones de plástico o las tapas metálicas con rosca, tan de moda en la actualidad.

"El corcho es una apuesta más segura", dijo Joao Simoes, de 64 años, mientras retiraba la corteza a un alcornoque, actividad a la que se ha dedicado en los últimos 40 años. "El corcho sella mejor (las botellas)".

Pero algunos de los principales fabricantes de vinos del mundo no están de acuerdo. Desde principios de siglo, los vinateros han incrementado su utilización de tapones alternativos en una amenaza sin precedentes para la economía de Portugal, el mayor productor de corcho del mundo y uno de los países más pobres de Europa occidental.

Debido a la competencia, las compañías corcheras portuguesas emprendieron cambios en una acción determinante para su existencia, aun cuando estaban acostumbradas a un cuasi monopolio que ha durado mucho tiempo. Ahora, los productores afirman que su programa de modernización y diversificación ha rendido frutos.

Los productores aseguran que contuvieron la caída de su participación en el mercado de los tapones de corcho y que ha alcanzado alrededor de 70% en los últimos dos años. En 2010, las exportaciones de corcho aumentaron por primera vez en una década, más de 8%, según el Instituto Nacional de Estadísticas.

"Por primera vez en 250 años, la industria del corcho afrontó un verdadero desafío", dijo Antonio Amorim, presidente y director ejecutivo de Amorim, la empresa corchera más antigua y más grande en Portugal. "Quisiéramos pensar que han pasado los peores tiempos para la industria del corcho".

Portugal aporta casi la mitad de la producción mundial de corcho y la corteza esponjosa constituye una de las principales fuentes de ingresos de la economía nacional, la cual atraviesa dificultades para mantenerse a flote.

A principios de 2011 y para evitar la insolvencia, el país ibérico solicitó un rescate financiero por 78.000 millones de euros (112.000 millones de dólares) a sus socios europeos y al Fondo Monetario Internacional.

En 2010, Portugal cayó en una segunda recesión y debido a la fragilidad de su economía es previsible que perdurará su contracción hasta el 2013. Su tasa de desempleo escaló al nivel sin precedente de 12,4%.

La recuperación del corcho ilustra el tipo de transformación que a decir de las autoridades necesitan las empresas portuguesas para ser más competitivas. El sector textil, otra industria tradicional y empleador importante, tuvo una caída en medio de la globalización pero ahora cosecha los beneficios de su reestructuración y modernización, a decir un incremento de las exportaciones de 24% en los primeros cinco meses de este año.

La modernización "es la estrategia que debemos adoptar con la mayor urgencia", expresó en septiembre el presidente portugués Aníbal Cavaco Silva.

La primera década del nuevo siglo fue sombría para el sector corchero. Las exportaciones cayeron a menos de 700 millones de euros en 2009 de más de 900 millones en 2002.

También había retrocedido la participación de Portugal en el mercado de los tapones de corcho, que representa casi la mitad de las exportaciones del sector del país. En esta situación, diversas empresas corcheras de Portugal quebraron, como la que era la segunda mayor del ramo, con el despido resultante de cientos de trabajadores.

La industria del corcho garantiza el sustento de unos 10.000 trabajadores portugueses y sus familias, la mayoría de ellas en las zonas rurales, donde es difícil conseguir empleo.

"La importancia económica de la industria corchera y de los bosques de alcornoque es absolutamente crítica (en Portugal)", dijo Carlos de Jesús, director operativo de la Asociación Portuguesa del Corcho (Apcor).

Portugal vio desafiado su dominio desde otras regiones del planeta.

Los fabricantes de vinos de Australia y Nueva Zelanda estaban inconformes con lo que describían como la calidad deficiente de los tapones de corcho y la "contaminación corchada" ocasional, la cual produce un sabor agrio y rancio que estropea la calidad de un vino y que se atribuye por lo general a una reacción química con el corcho.

Decir que el vino está "corchado" significa que el sabor se estropeó debido a esa reacción química.

Encima de esto, un tapón de corcho cuesta entre 25 centavos y dos euros (entre 36 centavos de dólar y 2,88 dólares), mientras que los tapones sintéticos de la competencia cuestan entre 15 y 40 centavos de euro (entre 22 y 58 centavos de dólar).

La mayoría de los vinateros del nuevo mundo, que efectúan exportaciones considerables a Gran Bretaña y Estados Unidos, adoptaron los tapones sintéticos y las tapas de rosca. Algunos productores en otros continentes hicieron lo mismo.

Los expertos en vinos dieron el visto bueno al cambio de los tapones. Un grupo opuesto al corcho simuló un funeral en Nueva York con tapón de corcho dentro de un féretro.

El gobierno portugués, consciente de la importancia económica de la industria corchera, declaró que la supervivencia de la misma era una "causa nacional", aunque la guerra de los tapones ya estaba en plena batalla.

En una victoria crucial, la industria corchera de Portugal logró el reconocimiento del Fondo Mundial para la Naturaleza, que la elogió por su carácter renovable, sustentable, es decir rentable y amistosa con el ambiente.

Los peladores quitan la corteza al alcornoque casi cada nueve años, cuando la nueva capa ya puede soportar la exposición. Cada árbol tiene un ciclo de explotación regular de poco más de 100 años.

Entre el silencio de los bosques alrededor de Coruche, a unos 100 kilómetros (60 millas) al noreste de Lisboa, cuadrillas pequeñas de trabajadores especializados buscan alcornoques para cosecharlos entre el terreno local, al que caracteriza la arena y una hierba pálida y rala.

Las compañías corcheras también revirtieron la declinación del sector con su viraje hacia mercados nuevos como las economías emergentes de China, Rusia y Brasil.

Estas empresas también se diversificaron. Los investigadores desarrollaron nuevos usos para el corcho como artículos para el hogar, la construcción, calzado y accesorios para modas, además de limpieza de derrames petroleros con granos de corcho.

Rui Falcao, juez internacional de vinos y autor de libros de enología, con residencia en Lisboa, dijo que aunque Portugal ha perdido casi para siempre el casi monopolio que tenia en los tapones de corcho, éstos aún son los favoritos para las botellas más caras, mientras que los tapones alternativos son populares con los vinos de marcas nuevas.

"Definitivamente hay mercado para ambos tipos de tapones", aseguró Falcao.

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Campaña para los tapones de corcho: www.screwcapinitiative.com

Asociación Portuguesa del Corcho: www.apcor.pt