Banderas colgadas de los balcones, colas en los servicios de telefonía, bares y restaurantes: la Villa Panamericana de Guadalajara bulle a pocas horas de la inauguración de la justa deportiva más grande de América.

Ni siquiera la pertinaz lluvia caída el miércoles por los coletazos del huracán Jova en la costa del Pacífico mexicano pudo doblegar el animo de los atletas que animarán los Juegos Panamericanos.

"Nos han tratado muy bien. Un poco húmedo, pero muy bien", dijo Francisco Martínez, jinete del equipo venezolano de hipismo.

Las blancas fachadas de los edificios de la Villa ya lucen salpicadas de las respectivas banderas nacionales de sus huéspedes. Y los vehículos no paran de circular recogiendo a atletas que se desplazan a sus lugares de entrenamiento.

"Está súper. Después de estar en varios Panamericanos, todo está muy bien: el alojamiento, la comida", dijo la mexicana Vanessa Zambotti, campeona panamericana de judo en Río de Janeiro 2007. "Quizá la transportación ha sido un poco más complicada por el tráfico que hay en la ciudad".

Las delegaciones de 40 de los 42 países que participan en el torneo se encuentran ya instaladas en Guadalajara. Sólo faltaban llegar las Islas Vírgenes británicas y las Islas Caimán. Y los deportistas apuran sus últimos entrenamientos antes del arranque de los Juegos, que se disputan del 14 al 30 de octubre.

Mucho se ha hablado en estos días de temas como la seguridad en México, pero los atletas prefieren centrarse en su trabajo. Más de 10.000 policías custodiarán la ciudad, que en los últimos meses ha sufrido incidentes de violencia relacionados con el narcotráfico.

"Obviamente se ve por televisión todo lo de (el cartel de) Los Zetas y de la delincuencia, pero el delegado nos ha explicado que todo está bien y que estamos todos seguros", dijo la taekwondista salvadoreña Vanessa Vásquez.

Otro de las preocupaciones es la comida. La COFEPRIS, ente federal mexicano, y la secretaría de salud de Jalisco pidieron el miércoles a los deportistas que coman sólo en los comedores autorizados para evitar riesgos de dopajes involuntarios con clembuterol, un esteroide prohibido.

Algunos productores mexicanos usan el clembuterol para engordar ganado, pese a que el gobierno lo prohíbe.

Hace unos meses, cinco futbolistas de la selección mexicana de fútbol dieron positivo por clembuterol aparentemente tras haber consumido carne contaminada. La federación mexicana los absolvió en el caso y el miércoles la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) le dio la razón al archivar el caso.

"Estoy tranquila con la comida", explicó Zambotti. "Se habla de la carne, pero también existen pollos hormonados, el pescado, etcétera. No podríamos comer de nada si hiciéramos caso a todo eso".