El jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, exigió hoy en una entrevista en el diario "Handelsblatt" que los bancos europeos que pidan ser recapitalizados a causa de la crisis de la deuda deben someterse a ciertas condiciones.

En concreto, Juncker argumentó que los bancos que tengan que recibir inyecciones de dinero estatal sean posteriormente supervisados por organismos públicos -sin concretar si nacionales o comunitarios- y se les obligue a devolver parte de sus ganancias, algo que hasta ahora no había indicado ningún líder europeo.

"¿Cogerle dinero al contribuyente y dárselo a los bancos para que los accionistas se beneficien de eso? Si el contribuyente paga, el contribuyente es también accionista. Los bancos tienen la obligación de devolver parte de sus ganancias a las arcas públicas", razonó Juncker.

El jefe del Eurogrupo y también primer ministro de Luxemburgo agregó que Europa no puede "simplemente poner dinero sobre la mesa" y que debe fijar las condiciones en las que aporta capital a cada institución bancaria y tomar posiciones en los órganos de gestión y supervisión de estas entidades.

Asimismo, pidió prudencia al hablar de la situación de Grecia y de la posibilidad, cada vez más barajada en círculos políticos y económicos, de que este país se vea forzado a un impago.

"Sobre este punto no van a recibir ninguna respuesta concreta mía", respondió Juncker al ser interrogado sobre si Grecia optaría finalmente por una quita o por una reestructuración, y subrayó que cualquier decisión ha de ser cuidadosamente estudiada por sus consecuencias en este país, la eurozona y el resto del mundo.

"Si respondo de forma concreta su pregunta, tendrá consecuencias significativas en los mercados financieros", argumentó el jefe del Eurogrupo.

Además, Juncker desgranó su plan de diez puntos para acabar con la crisis, una receta que combina consolidación fiscal, apoyo financiero a Grecia, programas para volver a la senda del crecimiento económico, recapitalización bancaria y un gobierno económico comunitario.

"Llevo veinte años abogando por un gobierno económico. Me alegro de que el número de los que apoyan (esta propuesta) esté creciendo rápidamente. Pero el gobierno económico no debe ser un comando francoalemán", indicó.

Dentro de sus medidas anticrisis, Juncker incluyó también la regulación de los mercados financieros y la reforma, al menos, de las agencias de calificación de riesgos.