La euforia israelí por un acuerdo para lograr la liberación de un soldado cautivo durante cinco años en manos de Hamas dio paso el miércoles a una ansiedad creciente de que su canje por mil prisioneros palestinos, algunos de ellos condenados por asesinato, pueda desembocar en nuevos actos de violencia.

Cuando los israelíes se enteraron el martes por la noche del acuerdo para liberar al sargento Guilad Schalit, estallaron en celebraciones espontáneas. Pero esa alegría se vio empañada al saber que unos 300 palestinos condenados por matar israelíes están entre los 1.027 liberados a cambio.

"Si muchos terroristas son liberados en este acuerdo, será un enorme incentivo para matar israelíes y llevar a cabo más secuestros", advirtió el ministro israelí Uzi Landau, uno de apenas tres sobre 29 que votaron contra el canje. "Este acuerdo será una amplia victoria para el terrorismo. Será un golpe a la seguridad y capacidad disuasiva israelí", agregó. Grupos de oposición advirtieron que los palestinos liberados podían desatar nueva violencia.

El líder de Hamas con sede en Siria, Jaled Mashaal, prometió el martes por la noche que los liberados "regresarán a la lucha nacional", un comentario que no hizo sino aumentar los temores israelíes de que el acuerdo podría costarles caro.

En la Franja de Gaza, gobernada por Hamas, donde se cree está Schalit, los milicianos amenazaron capturar más soldados israelíes.

"Guilad Schalit no será el último, mientras la ocupación tenga prisioneros palestinos", afirmó Abu Obeida, vocero del ala militar de Hamas.

Los palestinos dicen que Israel tiene unos 8.000 prisioneros palestinos, pero Israel sólo confirma 5.000.

Se estaban ultimando los detalles del canje y un funcionario israelí dijo que probablemente no se concretará hasta el martes. Según la ley israelí, la lista de prisioneros a liberar debe ser difundida públicamente durante un período de 48 horas para cualquier objeción legal del público. El ministerio de justicia dijo que publicará la lista el domingo por la mañana.