La policía germana confirmó hoy el hallazgo de tres nuevas bombas incendiarias en sendas estaciones en el norte de Berlín, después de que el lunes un ataque de características similares causara importantes alteraciones en el tráfico ferroviario.

Las bombas incendiarias -botellas con un líquido inflamable, posiblemente gasolina- fueron descubiertas en la noche de ayer antes de que prendieran y, según la policía, probablemente la lluvia contribuyó a que esto no ocurriera.

Las fuerzas de seguridad buscan a los autores en la izquierda radical, después de que un grupo antimilitarista se atribuyera en un comunicado colgado en internet la autoría del ataque del lunes, en el que una bomba incendiaria destruyó los cables de señalización.

En su mensaje, los autores explicaban que el atentado tenía como objetivo protestar por la misión del Ejército alemán en Afganistán.

Asimismo, el grupo exigía la liberación del soldado estadounidense Bradley Manning, que se encuentra en prisión acusado por el ejército de su país de haber filtrado información confidencial a la plataforma WikiLeaks.

El mismo lunes, la policía halló también siete artefactos con gasolina cerca de la estación central de Berlín, mientras que la víspera descubrió otros dos en la misma zona, así como tres más en el sudeste de la capital, de los cuales ninguno llegó a prender.

Por su parte, la Oficina Federal de Protección de la Constitución cree que se trata de un grupo aislado.

"Ataques como estos contra infraestructuras con el objetivo de causar el mayor daño posible son poco comunes incluso para los grupos violentos en Berlín", declaró la jefa de la oficina federal, Claudia Schmid, en unas declaraciones al diario "Tagesspiegel".

Agregó que "este tipo de atentados no cuentan prácticamente con respaldo, porque afectan a la población de a pie".

Los ferrocarriles alemanes y la policía federal han intensificado los controles en todo el país y Berlín y Brandeburgo han incrementado el personal de seguridad.

El alcalde-gobernador de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, condenó los ataques contra la red ferroviaria.

En mayo pasado, la red ferroviaria de Berlín sufrió un ataque similar que paralizó la circulación de los trenes de cercanías, regionales y de larga distancia.