Los aspirantes a la candidatura presidencial republicana en EE.UU. desvelaron hoy algunos de sus planes para reactivar la economía del país, en un nuevo debate televisado liderado por Mitt Romney y Herman Cain, más confiados que el resto por su ascenso en las últimas encuestas.

La "fórmula" propuesta por Cain, exdirectivo de Godfather's Pizza, es el "9-9-9 plan", "simple, neutral y eficiente" y basado en reemplazar algunos de los impuestos que pagan hoy en día los estadounidenses, según explicó el empresario en el debate celebrado en la Dartmouth University, en Hanover (New Hampshire).

El nombre del plan fue objeto de bromas durante todo el debate, organizado por The Washington Post y Bloomberg, y el exgobernador de Utah Jon Huntsman lo descalificó diciendo que no es una propuesta "real", sino "el precio de una pizza", en alusión al antiguo empleo de Cain.

Cain, el único candidato de raza negra, ganó en septiembre una consulta informal de votantes en Florida y quedó segundo en otro simulacro realizado el pasado sábado en Washington, lo que le ha hecho ganar confianza. Eso se notó hoy y fue el más participativo junto con Romney, exgobernador de Massachusetts.

Y es que Romney también llegó muy confiado al debate, después de recibir este martes el respaldo del gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, algo que puede ser decisivo para afianzar su candidatura en medio de las críticas que ha recibido de sus rivales por ser mormón, una religión minoritaria en EE.UU.

Estados Unidos "no puede sobrevivir otros cuatro años de Barack Obama (quien buscará la reelección en los comicios de noviembre de 2012)", señaló Christie en compañía de Romney, de quien dijo que es el hombre adecuado para "guiar" al país.

Para asumir esa tarea Romney prometió durante el debate que trabajará con los "buenos" demócratas, en un guiño a los que piensan que puede ser el candidato perfecto para atraer a los votantes independientes de cara a las elecciones del próximo año.

Romney presentó en septiembre un plan para crear empleo que pasa por sancionar las prácticas comerciales "injustas" de China, bajar impuestos y aumentar la producción nacional de energía.

Hoy volvió a prometer que, si llega a la Presidencia, confrontará a China por mantener baja la cotización del yuan y emprenderá acciones ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Precisamente el Senado de EE.UU. aprobó este martes un proyecto de ley que contempla sanciones a China si este país no revalúa el yuan, pese a las advertencias de la Casa Blanca sobre el peligro que representa para la relación con Pekín y la amenaza del gigante asiático de iniciar una guerra comercial.

El exgobernador Huntsman, que fue embajador en Pekín, advirtió de que esa táctica puede llevar a un conflicto con China que perjudicaría a las pequeñas empresas de EE.UU., mientras que Rick Santorum, exsenador de Pensilvania, se mostró incluso más duro que Romney y abogó por una guerra comercial para "golpear" al gigante asiático.

Romney también defendió hoy el polémico rescate de los bancos de Wall Street de 2008. "Se podría haber producido un colapso total de nuestro sistema financiero. Había que tomar acciones. ¿Fue perfecto? No", argumentó.

Tras recibir críticas por su actuación en los últimos debates, el gobernador de Texas, Rick Perry, prefirió mantenerse en un segundo plano y se le notó apagado, como comentaron en Twitter muchos de los que siguieron la contienda de hoy.

Con su popularidad en caída, Perry anunció que detallará cuál es su plan económico y de creación de empleo en los próximos días.

Únicamente adelantó que el Gobierno debe abrir el camino a una mayor producción nacional de energía y sostuvo que hay que "desechar las regulaciones que están estrangulando al espíritu empresarial estadounidense".

En el debate en New Hampshire también participaron Michelle Bachmann, congresista por Minesota, el legislador de Texas Ron Paul y el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich.

Después de mantener en vilo a sus seguidores durante muchos meses, Sarah Palin, líder del movimiento ultraconservador Tea Party, exgobernadora de Alaska y aspirante republicana a la Vicepresidencia en las elecciones de 2008, anunció la semana pasada que no será candidata.