Aunque hace pocos días ganó el Premio Nobel de la Paz, la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, enfrenta unas elecciones nacionales que puede perder.

Se le acredita haber estabilizado Liberia después de la guerra civil, pero la mayoría de las personas que votan en las elecciones del martes no han podido hallar empleo desde que Sirleaf asumió la presidencia hace casi seis años.

Muchos votantes acamparon durante la noche y formaron largas filas. Aguardaron pacientemente bajo la lluvia matutina su turno para votar. La opción es Sirleaf o uno de los quince candidatos de oposición que prometen hacer un mejor trabajo que la presidenta.

A Sirleaf, de 72 años, educada en Harvard, se le acredita haber atraído a donantes y contribuido a reestructurar la deuda nacional. Estados Unidos ha invertido más de 600 millones de dólares desde que asumió la primera mandataria del Africa elegida democráticamente, alentado por sus antecedentes como ex economista del Banco Mundial.

Y durante su mandato, se han eliminado unos 5.000 millones de dólares de la deuda externa nacional, lo que ha permitido a Liberia a restablecer una tasa de crédito soberano, requisito para emitir sus propios bonos.

Sirleaf ha logrado que se levantaran los embargos sobre madera y diamantes, y su gobierno negoció contratos con firmas de exploración petrolera en la esperanza de que Liberia pueda empezar pronto a extraer petróleo.

Pero esos logros significan poco para el 80% de los adultos desempleados en esta nación, donde hace apenas ocho años concluyó un ciclo de 14 años de violencia aterradora. Y la nación sólo subió dos peldaños — del 164 al 162 — en el índice de 169 naciones utilizado por las Naciones Unidas como indicación de desarrollo.

Sus adversarios en las elecciones están encabezados por el estelar futbolista George Weah, que fue segundo de Sirleaf en las elecciones anteriores.