El primer ministro ruso Vladimir Putin y los líderes chinos iniciaron el martes un diálogo de dos días para mejorar las relaciones que se habían debilitado a causa de la declinación de las ventas militares y al estancamiento de las negociaciones sobre acuerdos energéticos.

Después de reunirse con el primer ministro Wen Jiabao, Putin dijo que las relaciones políticas entre ambos países eran positivas, pero insinuó que todavía resta mucho por hacer en las arduas negociaciones sobre un enorme acuerdo sobre gas natural.

"Quienes venden, siempre quieren vender a un precio mayor, mientras que los que compran quieren hacerlo a un precio menor. Debemos alcanzar un compromiso para satisfacer a las dos partes", dijo Putin a la prensa. El miércoles se reunirá con el presidente Hu Jintao.

Además de los esfuerzos para aumentar el comercio y acordar la venta de gas ruso a China, Moscú está disgustado de que China esté copiando los diseños de los aviones de guerra rusos y otro material militar, y recientemente anunció el arresto de un chino acusado de querer comprar secretos militares.

La visita de Putin de dos días sucede a su reciente anuncio de que planea intercambiar puestos el año próximo con el presidente Dmitry Medvedev, volviendo al máximo cargo político que ostentó durante ocho años. Muchos observadores dicen que la transición podría ver un giro de Rusia al este después de años de mejoría de relaciones con occidente durante el mandato de Medvedev.

Un área de cooperación con China y Rusia que parece afianzarse es la política internacional. La semana pasada, ambos países vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que condenaba a Siria por su represión brutal a los manifestantes pro-reformistas que ha dejado casi 3.000 muertos desde marzo.

También se considera a Rusia y China como protagonistas clave en la respuesta del Grupo de los 20 a los temores de que la economía global se encamine a una nueva recesión.