La formación de un nuevo Gobierno en Bélgica que ponga fin a más de un año y medio de crisis política está "al alcance de la mano", según aseguró hoy el encargado de formar el Ejecutivo, el líder socialista francófono, Elio Di Rupo.

Los ocho partidos que negocian la formación del Ejecutivo presentaron hoy en público el acuerdo para la reforma del Estado federal cerrado el pasado sábado, y que soluciona el punto más complicado de la crisis.

"El país ha salido del callejón sin salida", afirmó el dirigente socialista, en una breve comparecencia con los representantes de los demás siete partidos, en la que aseguró que se trata de un pacto "histórico".

Los principales puntos del acuerdo incluyen el final del conflicto por el distrito electoral y judicial de Bruselas-Halle-Vilvoorde (enquistado desde hace décadas entre flamencos y francófonos) y la reforma del Senado para que represente a las regiones.

Además de la transferencia a las regiones de competencias que totalizan 17.000 millones de euros anuales y una autonomía fiscal añadida de 11.000 millones para los entes regionales.

A partir de ahora, los partidos deben negociar un conjunto de reformas socioeconómicas para lograr reducir el déficit público de acuerdo a los requerimientos comunitarios, una cuestión en la que hay fuertes diferencias entre quienes apuestan por reducir el gasto y los que piden más recaudación fiscal.

Sin embargo, el sentimiento general es que habrá un resultado pronto, ya que lo más complicado era la resuelta cuestión institucional y el enfrentamiento entre flamencos y francófonos, causante de la dimisión del Gobierno en abril de 2010, de la convocatoria de elecciones, que se celebraron en junio de ese año.

Finalmente en septiembre pasado los ocho partidos se sentaron a negociar.

Los ocho partidos han acordado el cambio del presidente del Senado, actualmente en manos del partido independentista flamenco N-VA, y que pasaría a los democristianos flamencos del CD&V.

El N-VA se ha abstenido de participar en las negociaciones, por lo que la futura coalición lo va a apartar de cargos institucionales.

Este partido fue el partido más votado en las elecciones de junio del año pasado, pero su líder, el controvertido Bart De Wever, fue un obstáculo en las discusiones políticas tras los comicios y finalmente rechazó entrar en el actual proceso de negociaciones.