Los graves disturbios entre militares y coptos que se produjeron el domingo en El Cairo "no pueden ser una excusa para ralentizar" la transición que vive Egipto desde la renuncia de Hosni Mubarak en febrero, dijo hoy el Gobierno de EE.UU.

"La trágica pérdida de vidas del domingo reafirma la importancia de que Egipto emerja de esta transición como una democracia vibrante que respete los derechos de todos los egipcios, y donde todos ellos se sientan incluidos y seguros", señaló la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, en su rueda de prensa diaria.

"Esto no puede ser una excusa para ir más despacio, porque lo que estamos viendo aquí son aspiraciones y preocupaciones reprimidas dentro de la población egipcia, y necesitamos una transición completa a un sistema democrático que proteja los derechos de todos", indicó Nuland.

La portavoz valoró que el Gobierno egipcio haya formado una comisión para determinar lo sucedido, al tiempo que la fiscalía investiga por otra parte los enfrentamientos que causaron la muerte de 25 personas, entre ellas policías militares, y heridas a más de 300.

Mientras, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, telefoneó hoy a su homólogo egipcio, Mohamed Kamel Amr, para expresarle su "profunda preocupación" por la violencia del fin de semana.

Además, Clinton transmitió al ministro el apoyo de EE.UU. a la decisión del Gobierno egipcio "de poner en marcha una investigación transparente y creíble", según un comunicado del Departamento de Estado.

También reiteró la necesidad de que el Gobierno egipcio asegure que los derechos fundamentales de todos los ciudadanos son respetados y de que se hagan "esfuerzos para manejar las tensiones sectarias".

Los disturbios del pasado fin de semana, los más graves que vive Egipto desde la Revolución del 25 de Enero, han abierto una brecha entre la minoría copta y la junta militar que gobierna el país.

Esas tensiones desembocaron hoy en la dimisión del "número dos" del Ejecutivo y titular de Finanzas, Hazem Blebawi, aunque la Junta Militar se negó a aceptarla.

Mientras, la Fiscalía Militar de El Cairo ordenó la detención preventiva de 28 personas acusadas de estar implicadas en los disturbios, en una lista que incluye tanto a cristianos como a musulmanes.