Cientos de palestinos celebraron hoy actos en apoyo a los palestinos presos en cárceles israelíes que iniciaron hace dos semanas una huelga de hambre intermitente para protestar por el empeoramiento de sus condiciones carcelarias.

En la ciudad de Ramala, capital administrativa de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), unas dos mil personas hicieron una sentada esta mañana frente a las oficinas de la Cruz Roja para pedir la mejora de la situación de los más de 6.000 reclusos.

Comités de apoyo a los reos en la localidad de Jenín (norte de Cisjordania) anunciaron hoy el inicio de un ayuno de 24 horas en solidaridad con los presos.

Para mañana, miércoles, hay anunciada una huelga de funcionarios y también se ha llamado a un paro de los negocios durante dos horas, informó la agencia de noticias oficial palestina Wafa.

Las autoridades palestinas y representantes de los presos también mantienen reuniones con los diplomáticos acreditados ante la ANP para solicitarles que pidan a sus gobiernos que exijan a Israel el respeto a los derechos de los reclusos.

El primer ministro palestino, Salam Fayad, instó ayer al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, a que su institución defienda los derechos que les garantiza la legislación internacional.

Según datos de la ANP, Israel tiene en sus cárceles a más de 6.000 palestinos, incluidos 38 mujeres y 280 menores de edad, de los cuales 270 se encuentran bajo "detención administrativa", sin acusación formal.

Las autoridades palestinas cifran en 202 los presos fallecidos por tortura, falta de tratamiento médico u homicidio en cárceles israelíes desde 1967, y aseguran que medio centenar ha pasado más de 25 años en prisión y cuatro, más de tres décadas.

Hace quince días los reclusos iniciaron una huelga de hambre para denunciar las restricciones que sufren por parte de las autoridades penitenciarias israelíes, entre ellas la prohibición de ver canales de televisión árabes, penas de aislamiento, separación de familiares en distintas cárceles y la prohibición de estudiar.

El pasado mes de junio, el Gobierno de Benjamín Netanyahu ordenó endurecer las condiciones de los presos al considerar que estos gozan de beneficios excesivos.

Según el Servicio Israelí de Prisiones (SIP), 234 presos están siguiendo la huelga de hambre (algunos de forma completa y otros tres días a la semana).

Fuentes palestinas aseguran que son 2.500 los presos que siguen de una u otra forma la huelga, que incluye también otras acciones como negarse a utilizar los uniformes de presidiarios, a atender las llamadas o a seguir los horarios de los centros de detención, además de no obedecer las instrucciones de los funcionarios de prisiones.