Miguel Cabrera puede ser fácilmente conceptuado como el mejor toletero venezolano que haya traspuesto la exigente alcabala de las Grandes Ligas. Probablemente algunos elevarán su protesta por Andres Galarraga, quien despachó 2.333 hits, 399 cuadrangulares y empujó 1.425 carreras con .288 de average y 19 años de actividad. Tambien habrá alegatos razonables por Bob Abreu y sus guarismos cargados de marcas interesantes, como por ejemplo el gran total de 2.384 incogibles, aunado a 1.325 fletadas, 554 dobletes y 393 bases robadas, sin subestimar sus ocho campañas con 100 o más remolcadas y un promedio vitalicio de .293.

Atrapar el liderato de la Americana con la cifra más alta de ambos circuitos (.344), significa que este talentoso campocorto de origen, luego convertido en antesalista, jardinero y finalmente en inicialista, está para otras comparaciones y objetivos. Puede ser conceptuado Jose Miguel Torres Cabrera --- su nombre de pila bautismal --- entre los tres mejores bateadores de la actualidad, en esa onda del Albert Pujols y compañía. Aquel delgado muchacho que vimos aparecer en su nativa Maracay para convertirse en líder de los Tigres de Aragua, el club más ganador de Venezuela en la pasada decada, es ahora un fortachón que ante nada se arredra, con un espíritu de alta competencia, hecho para los grandes momentos. Nunca vaciló Florida al darle 1 millón 600 mil dólares de bono, mientras los reportes auscultaban sus cualidades y hablaban de alguien que no podía fallar.

Pero es que el productivo hijo de los valles aragüeños ya le pasó por encima a todo eso y, como detalle singular, apenas comienza su destructiva tarea. El felino mayor tiene 28 años de edad y al menos, tentativamente hablando, una decena más por delante en el afán de pilotear cifras que eventualmente lo hagan candidato al salón de la fama. En las ocho estaciones completas que han permitido observar su talento ilimitado, Cabrera ha empujado 100 o más (984 en total)con average de .317, producto de cinco torneos encima de .320, y casi 1.600 hits, lo que incluso lo propulsa como candidato a los 3.000 en un futuro medianamente predecible. O sea que las proyecciones no miran hacia un techo exclusivamente venezolano. Se le iguala y compara con una elite de peloteros que cuajaron estadísticas de alto provecho cuando aún no llegaban, como nuestro personaje de marras, a las tres decadas de vida.

Hay un viento de cola que ayudó mucho y seguramente palanqueará en firme al tigre aragüeño en el devenir inmediato. Y es que tiene una gran resistencia física, poco se lesiona. De hecho nunca ha estado fuera de acción, en la lista de incapacitados. Eso se traduce en que ha jugado al menos en 150 encuentros en cada uno de sus ocho torneos completos en la Americana. Valga decir que este año participó en todos menos uno de los cotejos de Detroit. Y la ausencia ocurrió por una causa de fuerza mayor perfectamente entendible. Su esposa daba a luz otro retoño.

Jamás será bañado por el polvo del olvido el cuadrangular despachado contra el reputado yankee Roger Clemens en la Serie Mundial del 2003, su primera cita con la posteridad investido con la franela de los Marlins. Entonces estaba recien subido y "pintaba" como el prospecto que los acuciosos escuchas habían detectado desde los 16 años. Cuando largó 33 vuelacercas y empujó 112 compañeros en el 2004 pasó a ser una realidad de avances firmes, constantes.

¿Es Cabrera un pelotero barato? . Probablemente sí. Los Tigres lo aseguraron por ocho zafras hasta el 2015 y por 152 millones de dólares, promediando poco menos de veinte por temporada. Seguramente si tuviesen que negociar ahora las chequeras sufrirían para satisfacer las demandas de su agente. La tendencia lleva a preguntar cuánto valdrá en un par de campañas más.

Este candidato firme al MVP de la Liga, solo ha tenido problemas consigo mismo. Pero su adicción al alcohol parece controlada y cosa del pasado. Si fuera como se presume, sus realidades ofensivas harán que se pierda de vista. Más aún.

Alfonso Saer