La inseguridad y los crecientes precios del opio en el mercado han llevado a los agricultores afganos a incrementar el cultivo ilícito de la amapola o adormidera en un 7% en el 2011 pese a la fuerte presión del gobierno afgano y sus aliados internacionales que tratan de detener la continuación del lucrativo cultivo, según revela un reporte de las Naciones Unidas publicado el martes.

Afganistán, que es el principal productor de opio en el mundo — el principal ingrediente usado en la fabricación de la heroína — genera un 80% del cultivo mundial. Los ingresos de la droga han contribuido a financiar a los grupos insurgentes y la gran cantidad de personas involucradas en la economía clandestina del opio ha dificultado que el gobierno afgano establezca su presencia en las regiones de mayor concentración de opio.

El reporte del martes muestra asimismo que el cultivo de la amapola o adormidera se ha expandido a nuevos lugares del país, una tendencia problemática en momentos en que las tropas internacionales tratan de estabilizar Afganistán a fin de que su gobierno pueda asumir las responsabilidades de seguridad.

Los agricultores cultivaron unas 131.000 hectáreas del opio amapola en el 2011, un aumento del 7% con respecto al año previo, dijo la Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas y Delincuencia en su encuesta periódica sobre el opio en Afganistán.

Los agricultores dijeron que recurrieron al cultivo ilegal del opio amapola por "problemas económicos y los precios lucrativos", según el reporte.

El incremento se produjo pese a que el gobierno afgano intensificó la erradicación de los cultivos en un 65% e hizo considerables incautaciones en meses recientes.

Afganistán tiene actualmente 17 provincias dedicadas al cultivo de la adormidera, con respecto a 14 de hace un año. Y tres provincias que habían sido declaradas "libres de opio", lo que significa que recibirán financiamiento para desarrollo, recayeron y han vuelto a producir opio, indica el reporte.

El opio seco cuesta un 43% más de lo que costaba hace un año. Por consiguiente, el precio por hectárea cultivada se ha más que duplicado a 10.700 dólares de los 4.900 previos.

Jean-Luc Lemahieu, director de la UNODC en Afganistán, dijo que el aumento de las ganancias está contribuyendo a financiar el crimen.

Un 78% de los cultivos de adormidera se encuentra en el violento sur del país, en las provincias de Helmand, Kandahar, Uruzgan, Day Zundi y Zabul, donde es difícil hacer dinero vendiendo cultivos legales y donde las bandas de criminales existen para comprar y vender la cosecha de adormidera, dice el reporte.