Siete militares murieron el lunes en un ataque atribuido por las autoridades a guerrilleros de las FARC en una convulsionada zona del suroeste colombiano.

Cinco soldados y dos suboficiales murieron aproximadamente a las 9 de la mañana (1400 GMT), cuando el pequeño camión en el que se desplazaban estalló por una carga explosiva colocada en la carretera en una zona de Caloto, en el departamento de Cauca y a unos 330 kilómetros al suroeste de Bogotá.

Los siete militares muertos estaban "en labores puramente administrativas, básicamente en busca de su remesa, de su comida, (cuando) fueron atacados con explosivos", dijo desde la ciudad de Cali, también en el suroeste del país, el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón en declaraciones divulgadas por su oficina de prensa.

El ministro atribuyó el ataque a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que tienen presencia en la zona y no ofreció otros detalles de inmediato.

Fue el ataque con mayor número de bajas entre los uniformados desde marzo, por lo menos, cuando en distintas incursiones atribuidas a las FARC y al también rebelde Ejército de Liberación Nacional (ELN) en zonas del departamento de Norte de Santander, en el noreste del país, murieron tres policías y tres infantes de marina.

En septiembre de 2010, al menos 14 policías que iban en un convoy de cinco vehículos fueron atacados por presuntos miembros de las FARC en una zona del departamento de Caquetá, en el sur colombiano, donde igualmente hicieron detonar cargas de dinamita al paso de los camiones de los uniformados, según las autoridades.

Al menos en los pasados dos años, algunas zonas del Cauca y del vecino departamento de Nariño han sido escenarios de masacres de indígenas y civiles por parte de grupos armados ilegales, incursiones armadas a pequeños poblados y atentados con explosivos a puestos policiales, en un área considerada clave debido a que es el paso hacía la costa del Pacífico o corredores del narcotráfico.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa, del 1 enero al 31 julio de este año, al menos 261 militares y policías han muertos en distintos ataques y campos minados. En el mismo período de 2010, los uniformados muertos fueron 259, según el ministerio.