California se convirtió en el quinto estado en prohibir portar pistolas abiertamente después que el gobernador Jerry Brown anunció el lunes que convirtió la orden en ley en medio de una intensa oposición de los amantes de las armas.

La legislación, promovida por el asambleísta demócrata Anthony Portantino, convierte en un delito menor el portar un arma descargada a la vista en público o en vehículos. Los que violen la norma enfrentan hasta un año de cárcel o una multa potencial de 1.000 dólares cuando la ley entre en vigencia el 1 de enero.

El proyecto exenta de su cumplimiento a eventos de caza y tiro, y no se aplica a los que reciban permisos de las autoridades para portar un arma oculta.

Portantino dijo que la legislación es una oportunidad de impedir una tragedia antes de que ocurra.

Agregó que las autoridades han estado preocupadas por la proliferación de armas en público y las tensas situaciones que surgen cuando alguien ve a otra persona llevando un arma.

California "no es el Viejo Oeste, y no necesitas una pistola para comprar una hamburguesa", dijo Portantino.

Los dueños de armas protestaron contra la iniciativa de ley en abril, llevando consigo pistolas en lugares públicos y restaurantes de Pasadena para manifestar su posición.