Como un primer paso calificó un grupo de paraguayos radicados en esta ciudad la medida que les permitirá participar en el proceso electoral de su país en 2013, al tiempo que sugirieron al gobierno de su país la aprobación de la doble nacionalidad.

Los paraguayos aprobaron el domingo mediante un referendo el voto de sus compatriotas en el exterior. Aunque el gobierno no tiene una estadística sobre la cantidad de paraguayos que residen en el exterior, voceros de asociaciones de inmigrantes informaron extraoficialmente días atrás durante un congreso de migrantes la presencia de 500.000 en Argentina, 30.000 en Nueva York y sus alrededores y 90.000 paraguayos en España.

Nancy Ojeda, quien reside en el área de Sunnyside, en Queens (uno de los cinco municipios que conforman la ciudad de Nueva York), no pudo ocultar su satisfacción. "Estoy muy feliz. Los paraguayos trabajamos a fondo por muchos anos para que se hiciera realidad esto. Incluso, formamos un frente para que se nos reconociera el derecho al voto".

Ojeda, propietaria del restaurante I Love Paraguay, agregó que se debe trabajar para aprobar una ley que permita la doble nacionalidad.

En ese mismo tono se expresó Luis Ferreira, presidente del Comité del Inmigrante Paraguayo. "Ahora sí, los paraguayos en Estados Unidos, España y Argentina podemos votar. Damos las gracias a la clase política en mi país por hacer valer nuestro derecho político".

Ferreira agregó que durante mucho tiempo los paraguayos en el extranjero eran reconocidos por sus aportaciones a la economía del país mediante las remesas, y que ahora ya podrán votar.

"Es un primer paso. Tenemos que luchar ahora por dos proyectos más. El primero, la doble nacionalidad, para que aquellos que se hicieron ciudadanos estadounidenses, puedan recobrar sus derechos como paraguayos. El segundo proyecto es la aprobación de una ley de repatriación", dijo.

Pedro Yalúk, asunceno que ha residido en Estados Unidos por 30 años, dijo no poder solicitar la ciudadanía estadounidense para no perder sus derechos como paraguayo. "Las consecuencias han sido desastrosas, pues en todo este tiempo no he podido traer a mi familia y míreme cómo ya estoy viejo", dijo y agregó que se sintió emocionado luego de conocer la noticia sobre su derecho a votar.

Por su parte, Juan Benítez, también de Asunción y que trabaja en construcción, dijo que el derecho al voto era cuestión de tiempo. "Nosotros somos una fuente importante de remesas. Con nuestro dinero se hacen muchas obras sociales. Creo que el derecho a votar desde el exterior es lo menos que le pueden dar a los paraguayos", explicó.

Benítez expresó confianza de que su país lleve a cabo más medidas que beneficien a los paraguayos expatriados.

Paula Ocampo, residente de Corona, también en Queens, agradeció a la clase política de su país por haberse concretado un acuerdo en favor de los paraguayos en el exterior. "Porque a pesar de que vivo en Estados Unidos, sigo siendo paraguaya y me voy a morir pensando en mi país", dijo Ocampo, mientras cortaba el cabello a un cliente.

Emilia Vargas, quien vive en Hempstead, Long Island, dijo que primero luchará para hacerse paraguaya de nuevo. "Me hice americana y ahora que podemos votar no voy a poder hacerlo. Y mire que yo soy una de aquellas personas que promovieron esta medida y ahora estaré excluida. Qué triste".