Una explosión de plagas en los cultivos de Estados Unidos amenaza la calidad de los alimentos, debido a decenas de insectos y enfermedades de las plantas provenientes del extranjero que no fueron detectadas porque las autoridades se centraron en prevenir otro ataque luego del 11 de septiembre de 2001.

A partir de los ataques terroristas, centenares de científicos en agricultura, responsables de detener a las especies invasoras en las fronteras, fueron reasignados a deberes de lucha contra el terrorismo en el Departamento de Seguridad Nacional, de reciente creación entonces.

La medida, según los científicos, acarreó pérdidas que escalaron a los miles de millones de dólares por perjuicios a cosechas y acciones de erradicación, desde los viñedos de California a las plantaciones de cítricos en Florida.

Las consecuencias se hicieron sentir en los hogares, con un aumento en los precios a los alimentos, productos cultivados de mala calidad y el peligro del daño ambiental a causa de las sustancias químicas que fue necesario utilizar para el combate a las pestes.

De acuerdo con un análisis de archivos, The Associated Press halló que las autoridades de protección fronteriza estaban tan absortas en buscar terroristas que se olvidaron de la exposición del país a nuevos insectos e infecciones con capacidad destructiva para el campo, una amenaza que ha evolucionado de manera silenciosa y que desde entonces ha atacado cultivos de frutas y verduras, así como bosques preciados.

"Aunque no estén conscientes de ello, todas las personas en el país afrontan los efectos de esta situación, sea por la calidad o el costo de sus alimentos, los residuos de los pesticidas en los productos cultivados o porque no pueden salir y disfrutar el campo debido a la aniquilación de árboles por parte de los escarabajos", dijo Mark Hoddle, entomólogo especializado en especies invasoras de la Universidad de California en Riverside.

Las autoridades de Seguridad Nacional reconocen que se cometieron errores, pero aseguran que han emprendido acciones para intensificar las inspecciones agrícolas en puestos de control fronterizo, aeropuertos y puertos marítimos.

Aunque no es tan terrible como el terrorismo, la amenaza tiene una importancia considerable y es difícil de contener.

Muchas especies invasoras son traídas a Estados Unidos por personas que desconocen las leyes o que intentan eludir a propósito las normas sobre cuarentena.

Las frutas, las verduras y las especias son lo más difícil de detener porque son portadas por viajeros internacionales o son enviadas por correo. Si estos productos están contaminados con insectos o infecciones son portadores de pestes contagiosas que tienen el potencial de devastar cultivos estadounidenses.

Las plantas y flores cortadas pueden llevar larvas, al igual que los sacos que contienen alimentos a granel como el arroz. Se han detectado escarabajos procedentes de Italia que escalan azulejos e insectos barrenadores en la madera que se utiliza como base o en cajas para diversas cargas.

Las especies invasoras han penetrado furtivamente en Norteamérica desde la llegada de los europeos al continente y muchas de ellas ya estaban establecidas antes de los hechos del 11 de septiembre de 2001. Sin embargo, debido al cambio abrupto de enfoque que siguió a los ataques, las inspecciones agrícolas disminuyeron de una manera muy marcada y se propició que un número mayor de pestes invadieran haciendas y bosques en Estados Unidos.

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El periodista de The Associated Press Rick Callahan en Indianápolis contribuyó a este despacho.