Los contrabandistas están adquiriendo municiones en Arizona y otros estados fronterizos del suroeste de Estados Unidos con el fin de introducirlas furtivamente a México para el uso de los cárteles en ese país.

La mayor parte del parque que utilizan los narcotraficantes proviene de Estados Unidos, declaró la Oficina Federal de Control de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, o ATF, al periódico The Arizona Republic (http://bit.ly/okmte1).

"Cincuenta cartuchos podrían costarte 15 dólares aquí", dijo José Wall, agente de control de tráfico para la agencia en Phoenix. "Pero si los vendes en México, apuesto a que podrías ganar 45".

Cientos de miles de cartuchos de municiones son adquiridos cada año en tiendas en línea, grandes supermercados y en exhibiciones de armas en Arizona y otros estados del sur. Posteriormente son contrabandeados a través de la frontera.

Durante los últimos cinco años ha aumentado agudamente el número de municiones incautadas en los seis puertos de ingreso a Arizona a lo largo de la frontera con México, de 760 cartuchos en el año fiscal 2007 a 95.416 en el año fiscal que finalizó el 30 de septiembre.

Eso refleja un incremento en los esfuerzos por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza para revisar los vehículos que se dirigen al sur en busca de armas y balas, así como la creciente demanda de municiones por parte de bandas criminales.

Un factor que posibilita el contrabando es la relativa facilidad con que pueden adquirirse cartuchos en Estados Unidos. Hay pocas restricciones sobre la cantidad de balas que alguien puede comprar.

En México, las municiones están reguladas estrictamente, y la posesión de incluso un solo cartucho ilegal puede hacer que uno acabe en prisión.

Las leyes en Estados Unidos que solían tratar la venta de balas de forma tan rigurosa como la de armas fueron revocadas en 1986 y no han sido implementadas de nuevo.

Bajo la ley federal actual, los compradores deben ser ciudadanos estadounidenses y carecer de antecedentes penales por delitos graves. Cualquiera mayor de 18 años puede comprar municiones para fusiles, y quienquiera con más de 21 años puede adquirir balas para pistolas.

Las autoridades federales en México dicen que la falta de restricciones ha convertido a Arizona en un almacén de municiones para los capos mexicanos del narcotráfico, que sólo tienen que buscar la forma de que crucen la frontera.

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Información de The Arizona Republic: http://www.azcentral.com