El reino de Baréin tomó hoy las primeras medidas para llevara a cabo varias reformas políticas, como dar más poder al Parlamento, que era una de las reivindicaciones de las protestas que estallaron el pasado febrero.

El primer ministro bareiní, Jalifa bin Salman al Jalifa, se reunió con el resto de miembros del Gobierno para iniciar el necesario proceso legislativo y legal para realizar las reformas acordadas en el diálogo nacional celebrado el pasado mes de julio.

Entre esas reformas, está un cambio del papel del presidente del Comité Nacional que dirige desde la cámara alta (Consejo de la Shura) del Parlamento la cámara baja, que es la elegida por el pueblo.

Las otras reformas que afectan al Parlamento incluyen la aplicación de directrices más estrictas para los nombramientos en el Consejo de la Shura y el aumento del poder legislativo y reglamentario de la Cámara de Representantes (cámara baja).

También se introducirán cambios en la asignación de los distritos electorales con el fin de que representen fielmente las circunscripciones de votación.

Además, el Gobierno pretende mejorar la transparencia, acabar con el lavado de dinero y otras actividades ilegales, y mejorar los servicios públicos de los ciudadanos.

El citado diálogo nacional fue convocado por el rey, Hamad bin Isa al Jalifa, para impulsar reformas políticas y poner fin a la crisis tras las protestas.

Sin embargo, no logró cerrar la crisis al retirarse del diálogo los grupos opositores, que denunciaron su falta de representación en el mismo y que no se escuchaban sus demandas.

La oposición bareiní exige la instauración de una monarquía parlamentaria, con una nueva Constitución que permita al pueblo elegir un gobierno y un Parlamento independientes.

Baréin es un pequeño reino en el que el 70 por ciento de la población es de confesión chií, pero está gobernado por una monarquía suní.