Estampada en las papeletas del oficialismo, la imagen del tres veces presidente argentino, Juan Domingo Perón, y de su esposa Eva Duarte, sobrevuela la apática campaña electoral en medio de la puja de las diferentes familias peronistas por explotar la figura del popular matrimonio.

La marcha peronista y los vítores a Perón y Evita forman parte tanto del folclore de los actos del oficialista Frente para la Victoria, liderado por la presidenta y aspirante a la reelección, Cristina Fernández, como de las convocatorias del llamado "peronismo disidente" en vísperas de las elecciones del próximo día 23.

La mandataria, favorita en las encuestas, "supo retomar" la imagen del general Perón (1946-1955/1973-1974) y de la llamada "abanderada de los humildes" con evocaciones, homenajes y programas de gobierno que "reivindican las ideas peronistas tradicionales", apuntó el secretario general del Instituto Juan Domingo Perón, Lorenzo Pepe, en declaraciones a Efe.

"A todos los candidatos peronistas les da rédito recurrir a la figura de Eva y Perón. El peronismo ha permanecido en la memoria colectiva de los argentinos. Pero Cristina Fernández es quien más expresa las ideas del movimiento", opinó Pepe, un hombre cercano al general durante el exilio del ex mandatario en España.

Dos imponentes retratos de Eva, similares a la imagen de Ernesto "Che" Guevara emplazada en la Plaza de la Revolución (Cuba), enmarcan desde agosto pasado las fachadas del edificio de los ministerios de Desarrollo Social y de Salud.

Los rostros de Evita y Perón aparecen impresos en las papeletas del Frente para la Victoria, lo que desató el rechazo del peronismo disidente, que suele agitar también los iconos del movimiento.

Evita fue "una mujer que significó no sólo el ingreso de las mujeres a la política argentina, no sólo la revolución social más importante de nuestro país, sino que asumió sin dobleces la representación del pueblo y de la patria, tal vez con más pasión y amor que nadie", afirmó recientemente Fernández durante la inauguración de un mural de la segunda esposa de Perón.

"Yo vengo a levantar las banderas de Perón. En su época, teníamos verdadera igualdad de oportunidades", afirmó días atrás en un acto de campaña el ex mandatario y candidato presidencial Eduardo Duhalde (2002-2003), dirigente del peronismo disidente.

Más allá de las evocaciones, el oficialismo maneja la poderosa estructura del Partido Justicialista (PJ, peronista), en el que predomina la facción del Frente para la Victoria.

"Ahora están todos en campaña -comentó Pepe- pero después del proceso electoral muchos compañeros (peronistas) seguramente van a desfilar en columna detrás del oficialismo", que también trasladó sus homenajes a Perón y Evita al campo del arte.

El estatal Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) cofinanció la recientemente estrenada "Juan y Eva", una película que relata "la historia de amor" de la pareja.

También con aportaciones del Incaa, el cine volverá a rendir tributo a Evita con "Eva de la Argentina", que se estrenará el próximo jueves, el primer largometraje de animación sobre la vida de una de las mujeres más populares de la historia del país.

El oficialismo ha sabido además "sacarle jugo" al ciberespacio, donde conviven numerosas páginas afines al Gobierno que enaltecen al matrimonio Perón, una pareja que también llama la atención a dirigentes extranjeros.

Es el caso del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que se interesó por el peronismo cuando visitó Buenos Aires en agosto pasado para reunirse con Fernández y compartir un almuerzo en el Museo del Bicentenario, donde destaca un cuadro de Perón y Eva que escoltó varios discursos de la mandataria y colegas del exterior.

"Santos me preguntó qué era el peronismo. Intenté explicarle su surgimiento como una tercera posición, porque no abraza el estatismo socializante ni mucho menos el liberalismo y sostiene que no puede ser todo Estado ni todo mercado. Entonces Santos me miró y me dijo: 'Yo puedo ser peronista, yo me adhiero a eso'", relató Fernández al inaugurar el mural de Evita