La Policía brasileña investiga a los futbolistas Kléberson, Émerson Sheik y Diguinho y a los cantantes Belo y Latino, quienes adquirieron automóviles de lujo confiscados el viernes en un operativo contra una mafia israelí acusada de contrabando, informó hoy la prensa digital.

Entre los 35 automóviles confiscados por sospecha de irregularidad en su importación aparecieron los del mundialista Kléberson, del Atlético Paranaense, del atacante Émerson Sheik, del Corinthians, y de Diguinho, centrocampista del campeón Fluminense, según reportó la edición en Internet del diario O Globo.

En un comunicado, Kleberson, quien defendió a la selección brasileña en los mundiales de Corea del Sur-Japón 2002 y Sudáfrica 2010, manifestó que compró su Jeep en abril pasado "en una empresa en regular funcionamiento y el valor fue integralmente pagado, de la forma acordada, como consta en el factura fiscal".

El diario de Río de Janeiro indicó que en la lista de investigados también están el cantante Belo, quien estuvo preso durante seis años acusado de narcotráfico, y el reguetonero Latino, que ha grabado en portugués varios éxitos del puertorriqueño Don Omar.

Los tres futbolistas, los dos cantantes y el resto de los propietarios de los lujosos automóviles confiscados serán citados en el proceso de investigación y corren el riesgo de ser acusados si se comprueba que fueron beneficiados por el fraudulento esquema para evadir impuestos, apuntó la información.

La Policía Federal (PF) de Brasil arrestó el viernes al menos a trece personas -tres de ellas extranjeras- supuestamente implicadas con una mafia israelí acusada de contrabando de automóviles y piedras preciosas, juego ilegal, evasión de divisas y lavado de dinero, entre otros delitos.

En el operativo, del que participaron más de 500 agentes policiales y fiscales tributarios, fueron confiscados una gran cantidad de piedras preciosas y dinero, y la Justicia ordenó el bloqueo de los bienes de la banda, valorados en alrededor de 50 millones de reales (unos 28,2 millones de dólares).

La banda, conocida como Familia Abergil, explotaba máquinas tragaperras, que son ilegales en Brasil, y con ese dinero financiaba la importación irregular de cerca de cien automóviles de lujo de segunda mano, según la Policía.

La investigación duró cerca de dos años y contó con el apoyo de las agencias de inteligencia de Israel, el Reino Unido y Estados Unidos, países donde se le atribuyen a la banda delitos relacionados con la prostitución y el tráfico de droga.