Estados Unidos trabaja contra reloj para cumplir con su compromiso de retirar las tropas de Irak a finales de año, mientras el Departamento de Estado prepara un ejército de civiles para acometer el mayor plan de reconstrucción desde el Plan Marshall tras la Segunda Guerra Mundial.

Según informa el diario Washington Post en su edición digital Estados Unidos prevé enviar 16.000 civiles (equivalente a una división del Ejército) para participar en las tareas de reconstrucción, de los que el 80 por ciento serán contratistas.

Analistas consultados por el diario se mostraron preocupados por la magnitud de la operación, que según apuntaron podría desbordar al Departamento de Estado por su alto coste y por la necesidad de seguridad adicional.

"Esto no es para lo que está entrenado el personal del Departamento de Estado, para llevar una operación de este tamaño", indicó Max Boot, experto en seguridad nacional del Council on Foreign Relations.

Christopher Shays, excongresista republicano mostró su preocupación ante la Comisión de Contratos en Tiempos de Guerra de la Cámara de Representantes este jueves: "No sé cómo van a hacerlo", declaró.

Funcionarios del Departamento de Estado han indicado que están trabajando contra el reloj para acabar con los preparativos a tiempo fijando las normas para evitar fraudes y centrándose en asegurar protección al personal civil.

El Departamento de Estado deberá asumir una larga lista de funciones tras la retirada de las tropas estadounidenses a finales de año, como garantizar la seguridad de los 1.750 empleados de la embajada y los dos consulados.

Además, tendrá que hacerse cargo de los hospitales que hasta ahora habían gestionado las Fuerzas Armadas estadounidenses y tendrán que gestionar 4.600 contratistas de los servicios de limpieza, cocina, asistencia médica, entre otros, apunta el Post.

El subsecretario de Estado para Gestión y Recursos, Tom Nides, aseguró al diario que la misión del Departamento de Estado no será replicar las funciones de los militares sino que será una transición a una presencia diplomática.

Nides indicó que el Departamento de Estado tiene previsto invertir 6.000 millones de dólares en Irak en 2012, frente a los 50.000 millones invertidos por Defensa este año, que además gestiona a 50.000 contratistas.

Todavía quedan 43.000 soldados estadounidenses en Irak, que tendrán que abandonar el país a final de 2011, según el acuerdo alcanzado en 2008 entre el entonces presidente de EEUU, George W. Bush, y el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki.

El pasado año el Gobierno del presidente, Barack Obama, anunció el fin oficial de la "Operación Libertad Iraquí" que comenzó con la invasión en Irak el 20 de marzo de 2003, y dio inicio a la misión de transición "Nuevo Amanecer" para preparar la retirada completa de las tropas.

No obstante, los Gobiernos de ambos países discuten sobre el posible número de militares estadounidenses que se podrían quedar para contribuir a la reconstrucción, con el consentimiento de las autoridades iraquíes.

Esta semana las coaliciones políticas iraquíes acordaron que permanezca un pequeño contingente tropas estadounidenses a partir de finales de año, pero sólo para prestar labores de entrenamiento militar y sin gozar de inmunidad.

Los grupos políticos decidieron que el entrenamiento se lleve a cabo en instalaciones iraquíes y que sea diseñado para garantizar la profesionalidad en todas las especialidades del Ejército de Irak.

El número de efectivos todavía no se ha establecido pero el Gobierno estadounidense ha planteado mantener entre 3.000 y 5.000 militares para que hagan las labores de instrucción.