Tres de los 6,8 millones de paraguayos fueron habilitados para acudir el domingo a las urnas y decidir en un referendo si sus compatriotas residentes en el exterior podrán votar o no en las elecciones generales.

Alberto Ramírez, presidente de la Justicia Electoral, informó que el referendo --el primero en la historia de Paraguay-- costará sólo 5 millones de dólares "porque no habrá elección, sólo el ciudadano habilitado tendrá que marcar en una papeleta su preferencia por sí o no". Agregó que habrá casi 13.000 urnas distribuidas en 5.309 mesas receptoras en todo el país.

Como no se elegirán cargos no regirá ninguna veda electoral y las actividades públicas se desarrollarán normalmente. Unas tres horas después de cerrada la votación se conocerán los primeros resultados oficiales.

Los votantes deberán responder por sí o por no a la pregunta "¿Está de acuerdo con la enmienda del Artículo 120 de la Constitución Nacional de tal manera que los paraguayos/as residentes en el exterior puedan ser electores?".

Para que los residentes en el exterior puedan sufragar, iniciativa defendida por todos los partidos políticos, sería necesario modificar la constitución y la ley electoral.

Aunque la ley electoral establece la obligatoriedad del sufragio, "si alguno decide no votar no habrá castigo porque los legisladores se olvidaron de reglamentar cuál institución estatal debería controlar si los ciudadanos van a los locales de votación y quienes no lo hacen", advirtió Carlos María Ljubetic, asesor de la Justicia Electoral.

Ninguna institución oficial posee un registro de cuántos paraguayos residen en el exterior, pero un reciente censo de población en Argentina indicó que en ese país viven más de 500.000 paraguayos.

Voceros de las asociaciones de inmigrantes paraguayos en Nueva York y Málaga informaron extraoficialmente que unos 30.000 paraguayos viven en Estados Unidos y otros 90.000 en España.

El analista político José Nicolás Morínigo opinó que "es importante que Paraguay permita a sus migrantes la posibilidad de elegir presidente y vicepresidente, pero al parecer no hay entusiasmo para el domingo".

Ante la falta de interés en el referendo, las encuestadoras privadas no realizaron sondeos de opinión.

"El que se fue del país ya se fue a buscar mejor vida. Que vote o no en las elecciones no tiene ninguna importancia. No se si iré a votar porque prefiero jugar fútbol en mi barrio", dijo a AP José Enriquez, un vendedor callejero de juegos de azar.

Para Luis Benítez, cajero de una compañía financiera, "antes que llamar a referendo los políticos directamente hubieran habilitado a los compatriotas en el exterior a acudir al consulado a votar en las elecciones".

Según Ljubetic, la indiferencia de la población "se debe a que no hay candidatos a nada. El fervor de las votaciones lo generan las personas que buscan captar votos y salen a las calles con sus pancartas, organizan mitines, alquilan transportes para llevar a sus adherentes a los locales de sufragio y, además, ofrecen refrigerios. Para el referendo, nada de esto existe".

Antes de partir en misión oficial a China y Taiwán, el vicepresidente Federico Franco declaró que espera que la ciudadanía "vaya masivamente a votar por el sí. Por ejemplo, yo estaré fuera del país y no podré sufragar porque la ley actual no me permite. Entonces, miles de compatriotas esperan poder hacerlo en el futuro".