Aaron Rodgers tiene seguramente recuerdos gratos de Atlanta. La última vez que encabezó la ofensiva de los Packers en el Georgia Dome, apalearon a los Falcons en la segunda ronda de los playoffs.

Rodgers lució imparable y está jugando incluso mejor ahora, como jefe del ataque de los campeones vigentes del Super Bowl, que han comenzado la campaña con una foja de 4-0.

Los Falcons parecen mucho más débiles. Su comienzo con un récord de 2-2 los ha colocado terceros en la División Sur de la Conferencia Nacional, quizás la más reñida de la NFL. Atlanta perdió sólo tres encuentros en el 2010, de modo que si Rodgers y compañía siguen brillando en Georgia, los Falcons podrían verse pronto inmersos en una crisis.

"Es divertido jugar contra equipos como éste en domingo por la noche. Sabemos cómo será el ambiente", dijo Rodgers. "Los vencimos el año pasado aquí, jugando muy bien. Ellos están molestos por eso, estoy seguro. Será un partido difícil para nosotros".

El mariscal de campo de los Falcons, Matt Ryan, no ha olvidado aquella paliza de 48-21.

"Hace falta un tiempo para superar eso, pero tenemos que dejarlo atrás", dijo Ryan. "Hay que aprender de eso, no sólo yo. Sé que lo he usado como motivación para esta temporada... Esto es parte de jugar en esta liga: vas a cometer algunos errores y a hacer algunas jugadas que no saldrán como quieres. Lo importante es la forma en que respondes a este tipo de cosas, y creo que he dado la respuesta correcta".

Green Bay evidentemente ha respondido bien después de conquistar el Super Bowl, en una postemporada a la que apenas se colaron con el boleto de comodín.

"Creemos que será un buen partido", dijo el entrenador de los Packers, Mike McCarthy. "Nos emociona jugar en el gran escenario nacional. Estamos conscientes de cómo se sienten los Falcons probablemente respecto de nosotros. Estamos ansiosos de enfrentar el desafío".

El otro equipo invicto, Detroit, enfrenta a Chicago el lunes por la noche.

En otros juegos dominicales, Tampa Bay visita a San Francisco; los Jets de Nueva York a Nueva Inglaterra, Oakland a Houston; San Diego a Denver, Filadelfia a Buffalo, Tenesí a Pittsburgh, Nueva Orleáns a Carolina, Seattle a los Giants de Nueva York, Cincinnati a Jacksonville, Arizona a Minnesota y Kansas City a Indianápolis.

Descansan esta semana Baltimore (3-1), Cleveland (2-2), Dallas (2-2), Miami (0-4), San Luis (0-4) y Washington (3-1).

Hace más de una década, los Lions fueron anfitriones de un partido de lunes por la noche. Cayeron por 35-0 ante los Rams, y ABC/ESPN había evitado desde entonces incluir a un equipo tan débil en ese horario estelar. Detroit había sido el hazmerreír de la liga desde el retiro de Barry Sanders.

Pero eso se acabó. Los Lions están otra vez en el duelo del lunes por la noche contra un rival de su misma división, que ha ganado seis encuentros en fila a Detroit — incluido el último, realizado el 5 de diciembre del 2010_.

Ahora, los Bears tienen los mismos problemas de los que padeció Detroit durante años: una débil línea ofensiva, una mala defensiva contra el pase y un quarterback irregular.

"Nosotros siempre jugábamos en el Día de Acción de Gracias, por tradición", dijo el pateador Jason Hanson, uno de los pocos Lions que estuvo en el partido anterior del equipo realizado en un lunes. "Hay que ser elegido para jugar en lunes, así que resulta gratificante, pero tenemos que responder a la atención dando un buen partido".