El presidente de EE.UU., Barack Obama, ordenó hoy la puesta en marcha de "reformas estructurales" para mejorar la seguridad de las redes informáticas e informes secretos del Gobierno, a raíz de las filtraciones de WikiLeaks en 2010.

Obama firmó una orden ejecutiva que establece medidas para mejorar la seguridad de los documentos secretos, incluida la creación de un comité que coordinará el intercambio de información entre las agencias federales y reforzará la protección de las redes cibernéticas que comparten informes secretos, dijo la Casa Blanca en un comunicado.

"La seguridad de nuestra nación requiere que la información secreta sea compartida de inmediato con personas autorizadas en todo el mundo pero también requiere métodos" que garanticen que ese intercambio se realice a salvo de brechas de seguridad, dijo Obama en el comunicado.

La orden ejecutiva busca un equilibrio entre la seguridad y la necesidad de las agencias de compartir informes secretos, de manera que incluya "las protecciones adecuadas para la privacidad y las libertades civiles", explicó Obama.

Según esa orden, las agencias federales tienen la principal responsabilidad de cumplir con esos requisitos, y cada una contará con un funcionario de alto rango a cargo de supervisar el flujo y protección de los informes secretos.

Entre otros elementos, el documento precisa que los titulares del Pentágono y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) compartirán la labor de "agente ejecutivo" para el resguardo de los informes secretos almacenados en las redes internas del Gobierno.

Por otra parte, también pide que el secretario de Justicia, Eric Holder, y el director nacional de Inteligencia, James Clapper, presidan conjuntamente un "Grupo de Trabajo sobre Amenazas Internas", cuya misión será desarrollar un programa gubernamental para la prevención, detección y mitigación de amenazas internas a las redes cibernéticas.

A raíz de las filtraciones de miles de cables diplomáticos por WikiLeaks el año pasado, varias agencias federales, incluyendo el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia pusieron en marcha medidas para restringir el acceso a informes secretos y limitar el número de personas autorizadas a esos documentos.