El último presidente comunista de Albania, Ramiz Alia, a quien se acredita haber abierto uno de los regímenes más aislacionistas del mundo a la democracia, murió el viernes. Tenía 85 años.

La vocera de la presidencia Mimoza Kociu dijo que Alia murió en la madrugada de una enfermedad pulmonar.

Alia tomó las riendas del partido comunista en 1985, tras la muerte de su viejo amigo el dictador Enver Hoxha. Frente a una serie de manifestaciones estudiantiles, inició reformas políticas y económicas que allanaron el camino a las primeras elecciones libres, en 1991.

Elegido presidente, Alia renunció al año debido al fracaso de su coalición de gobierno. El nuevo Partido Demócrata, liderado por Sali Berisha, ganó las elecciones siguientes.

En 1994, Alia fue condenado a nueve años de prisión por abuso de poder. Apeló y quedó en libertad al año siguiente.

En 1996 regresó a la cárcel para responder a cargos por crímenes de lesa humanidad, pero en 1997 escapó con miles de presos más cuando los guardias abandonaron sus puestos y el país entero quedó sumido en el caos debido a una serie de gigantescos fraudes que se llevaron los ahorros de la mayor parte de la población.

El procurador general desistió de los cargos en 1997.

Le sobreviven dos hijas y un hijo.