El amor y el poder juntaron a Segolene Royal y Francois Hollande. Y el amor y el poder los separaron.

Para la antigua pareja que tiene cuatro hijos en común, ha sido una experiencia política primeriza acudir este fin de semanas a la primarias presidenciales del Partido Socialista como enconados rivales.

Ni Royal ni Hollande dieron indicio alguno de su bochornosa y amarga separación al encararse en los debates anteriores a la primera ronda electoral del domingo.

Tras décadas de compartir una vida, los lazos entre Royal y Hollande comenzaron a deshacerse en las postrimerías de las elecciones presidenciales del 2007, cuando Royal adelantó a Hollande en los sondeos de opinión como abanderada a la presidencia por el Partido Socialista gracias a sus apasionados discursos — que empujaron a la postre a Hollande a los brazos de otra mujer, una periodista de televisión amiga de ambos.

Royal perdió a la postre ante el conservador Nicolas Sarkozy en las elecciones — y perdió su hombre ante Valerie Trierweiler, que sigue junto a Hollande.

Y para más mortificación para Royal, es Hollande quien encabeza los sondeos entre los socialistas esta vez.

La ruptura fue oficializada tras la derrota socialista. Empero, la complicada relación de la pareja sigue proyectando una sombra sobre el escenario político, pese a que ambos se comportan como si nada hubiera pasado, casi.

Hollande y Royal "son animales políticos y cada uno de ellos comprendió cuál era la mejor estrategia a seguir ... para ocultar por completo su pasado", dijo Jean-Pierre Friedman, cuyo libro "Of Power and of Men" (Del poder y los hombres) fue difundido esta semana. En los debates "parecieron ignorarse mutuamente por completo. Me imagino que la situación no fue muy placentera".

El colapso en el 2007 de la relación sentimental de la pareja dejó a Royal sin el respaldo de su compañero sentimental, entonces líder del Partido Socialista, cuando intentaba derrotar a Sarkozy.

Fue una amarga ironía que la otra mujer en el triángulo amoroso entrevistara en el hospital a Royal, a la sazón ministra del Medio Ambiente, tras dar a luz al cuarto hijo de la pareja en 1992, según un libro del periodista Serge Raffy sobre la actual campaña de Hollande. Trierweiler, divorciada ahora, usó su apellido de soltera, Massonneau, como reportera de la revista Paris Match.

La entrevista ocasionó una polémica por mezclar la vida pública y privada de Royal — un tabú en Francia que ha saltado recientemente por los aires con el escándalo de acosos sexuales del hasta hace poco director del Fondo Monetario Internacional Dominque Strauss-Kahn — considerado otrora posible candidato a la presidencia.

En estas elecciones, los comentaristas intentan adivinar si Royal y Hollande mezclarán la política con su vidas sentimental en la campaña para los comicios del 2012. Empero, salvo algunas breves expresiones faciales, ambos candidatos fueron un modelo de compostura en los debates socialistas.