La marcha de indígenas bolivianos que rechazan una carretera que atravesará una reserva natural fue recibida hoy con vítores y aplausos en Caranavi, pueblo gobernado por un alcalde afín al presidente Evo Morales y situado a unos 150 kilómetros al noreste de La Paz.

Campesinos y cultivadores de coca partidarios del mandatario nacionalista y populista habían anunciado en los últimos días que no recibirían a los indígenas de la Amazonía en Caranavi, e incluso les pidieron que pasaran de largo por el pueblo, pero finalmente no se produjeron los incidentes que muchos temían.

La marcha partió a primera hora del pueblo de Carrasco y recorrió unos 30 kilómetros hasta Caranavi, donde vecinos y escolares les dieron la bienvenida con música, comida, aplausos y detonaciones de petardos.

Según medios locales, el alcalde de Caranavi, Teodoncio Quelca, del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), advirtió el miércoles que no iba a ceder espacios municipales para que los indígenas instalasen su campamento, pero los vecinos se organizaron para recibir y atender a los caminantes.

Los pobladores les entregaron alimentos y ropa y hasta dieron una bandera de Caranavi a la líder amazónica Miriam Yubanure, que ganó notoriedad a raíz de la violenta represión policial que sufrió la marcha el domingo 25 de septiembre.

El sinuoso y accidentado camino hasta La Paz, sede del Gobierno y el Parlamento de Bolivia, pasa por altos de montaña de más de 4.000 metros de altura, donde los indígenas de la Amazonía tropical pueden encontrar temperaturas bajo cero.

Los indígenas se instalaron en una cancha deportiva cercana al río y en las próximas horas decidirán si pasarán allí el fin de semana o si reanudarán este sábado su caminata hacia La Paz, explicó a Efe el presidente del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), Fernando Vargas.

El dirigente destacó que no hubo hostigamiento, como se temía, y agradeció a los vecinos de Caranavi por el "enorme recibimiento y cariño" a la columna.

La marcha, que cumple hoy 53 días, ya sufrió agresiones de sectores oficialistas que les bloquearon el paso, apoyados por medio millar de policías que les dispersaron con gases lacrimógenos y porras, en un hecho que incluso Morales calificó de "imperdonable", aunque no acepta ninguna responsabilidad.

El ataque a los indígenas amazónicos, condenado por la ONU, organismos de derechos humanos e incluso colaboradores de Morales, ha causado hasta ahora el cese de dos ministros, un viceministro, el subcomandante de la Policía y otros funcionarios.

Los indígenas y grupos ecologistas rechazan la carretera, financiada por Brasil y construida por una empresa de esa potencia regional, por los daños medioambientales que puede causar en el Tipnis y porque temen que promueva la invasión de campesinos y cultivadores de coca, base para producir cocaína.

Morales, líder máximo de seis federaciones de cocaleros, insiste en que la carretera se construirá "si o si" por el Tipnis, porque -según dice- no hay otras opciones técnicas y llevará desarrollo a las comunidades indígenas de la reserva.

La marcha tiene previsto llegar a La Paz la próxima semana, días antes de las elecciones por voto popular de los 56 magistrados de los máximos tribunales judiciales de Bolivia, previstas para el domingo 16.

Los partidarios de Morales, entre tanto, preparan una "contramarcha" para el próximo miércoles, en respaldo al mandatario y la polémica carretera. EFE

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