Quienes esperaban una nueva y mejorada versión de Tiger Woods se toparon el jueves con más de lo mismo.

Un birdie al comienzo reforzó esas esperanzas. Luego, el astro volvió a perder su brillo y pareció incapaz de acertar un putt.

En su primer torneo en siete semanas, Woods embocó ese birdie pero recorrió 13 hoyos más antes de anotarse otro en el torneo Frys.com, y a duras penas firmó una tarjeta de 73 golpes, dos arriba del par. Ello lo puso en peligro de no pasar el corte en torneos consecutivos, algo que jamás le ha ocurrido en su carrera.

"Esta es probablemente una de las rondas con peor putt que he tenido en mi vida", reconoció Woods. "No podría hacer peores putts de los que hice hoy".

El estadounidense no jugaba desde que no pasó el corte durante el PGA Championship, en agosto. Dijo que el descanso le dio tiempo de practicar sus cambios en el swing. Añadió que había jugado 36 hoyos diarios en su casa, en Florida.

Pero no hubo mejoría visible en una jornada fresca y lluviosa en el campo de CordeValle. Woods fue superado en su grupo por Patrick Cantlay, estudiante de segundo año de la UCLA, quien tuvo una ronda de 69 impactos.

Brendan Steele, también estadounidense y ganador del Abierto de Texas, figuró entre tres jugadores empatados en el primer lugar con 67 golpes, cuatro debajo del par. Tras la jornada, que incluyó lluvias intermitentes, se le unieron en la punta sus compatriotas Brinny Baird, Garrett Willis y Matt Bettencourt.

Woods cayó por debajo de los primeros 50 golfistas en el ranking por primera vez en 15 años, y el jueves resultó evidente por qué. Quedó empatado en el 86to lugar, aunque se ubica todavía a un golpe de los primeros 70 del certamen.

Es la sexta ronda seguida en la que Woods queda por arriba del par de campo.

El venezolano Fabián Gómez fue el latinoamericano mejor ubicado, con una tarjeta de 72 golpes, uno arriba del par; el brasileño Alexandre Rocha tuvo esa misma cantidad de impactos, y el argentino Angel Cabrera completó su recorrido en 74 golpes, tres sobre par.