Un médico paquistaní acusado de operar un programa de vacunaciones para la CIA a fin de ayudar a rastrear a Osama bin Laden debería ser juzgado por alta traición, dijo el jueves una comisión del gobierno, una medida que seguramente indignará a los funcionarios estadounidenses que reclaman su libertad.

El doctor Shakil Afridi ha estado bajo custodia de la agencia de inteligencia paquistaní poco después de la incursión estadounidense del 2 de mayo que mató a bin Laden. La agencia fue humillada por la operación encubierta e investiga enérgicamente sus circunstancias.

La situación de Afridi complica todavía más las relaciones entre la CIA y la inteligencia paquistaní, que se deterioraron casi al punto de ruptura por el operativo.

Funcionarios de los dos países dijeron que Afridi operaba un programa de vacunaciones en la ciudad paquistaní de Abotabad, donde se escondía el jefe de al-Qaida, en un esfuerzo por conseguir una muestra de ADN de éste. Afridi no tiene abogado.

Una comisión del gobierno paquistaní que investiga la operación estadounidense dijo en una declaración que sobre la base de las pruebas recogidas, consideraba que debía abrirse contra Afridi "un caso de conspiración contra el Estado de Pakistán y de alta traición". Dicho cargo conlleva la pena de muerte.

La comisión, que entrevistó a Afridi y al director del servicio de inteligencia, teniente general Ahmed Shuja Pasha, esta semana, tuvo por misión investigar cómo bin Laden pudo ocultarse durante cinco años en la ciudad de Abotabad, donde hay una base del ejército, y las circunstancias que rodearon la operación estadounidense. Está dirigida por un juez de la Corte Suprema y sus miembros incluyen a un general retirado, un ex diplomático, un ex jefe de policía y un funcionario público.

No estaba en claro por qué el organismo hizo pública su recomendación y si desembocará inevitablemente en la instrucción de cargos contra Afridi.