La canciller alemana, Angela Merkel, acoge hoy en Berlín una reunión de la cúpula económica y financiera mundial para tratar de conjurar definitivamente la crisis de la eurozona, mientras arrecian los rumores sobre la quiebra griega y los problemas de los bancos europeos.

Este cónclave, en el que participan entre otros Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE), y Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), estudiará la situación del euro y otras divisas, en el marco de la reforma del sistema financiero global que estudia el G20.

El primer punto de la agenda es la situación de las cuentas públicas de Grecia, que ayer vivió su quinto día consecutivo de huelga general, y que está pendiente de la aprobación por parte del eurogrupo del sexto tramo de su primer rescate, de 8.000 millones de euros.

La concesión de esta fracción del préstamo, imprescindible para que Atenas pueda hacer frente a sus pagos inmediatos, depende del informe que está elaborando actualmente la troika, formada por el FMI, el BCE y la Comisión Europea (CE), y de la ulterior ratificación de los líderes de la Unión Europea (UE).

Además, aún está pendiente la ratificación por parte de algunos parlamentos de los países que comparten el euro del segundo rescate heleno, algo que retrasa la estabilización de Grecia y del conjunto de la región y preocupa a los líderes comunitarios.

En distintos ámbitos y medios se especula con una quita de hasta el 50 por ciento de la deuda griega y con los "planes B" del resto de países de la eurozona para que sus economías y sistemas financieros puedan capear el subsiguiente temporal.

El segundo punto de la agenda de esta reunión es la situación del sistema bancario europeo, lastrado por su tenencia de bonos soberanos de países con problemas financieros y otros activos de riesgo.

A este respecto, el FMI instó ayer en un informe al BCE a que "mantenga una política monetaria con una orientación acomodaticia" e incluso, a que la relaje, "mientras persistan los riesgos para el crecimiento y la estabilidad financiera".

La institución que preside Lagarde recalcó que "deberían mantenerse las medidas extraordinarias de inyección de liquidez en la zona del euro" hasta que se calmen las turbulencias financieras, frente a las prórrogas temporales.

El FMI sugirió asimismo a la eurozona que combine el rigor presupuestario y la consolidación fiscal por los que aboga con los estímulos a la inversión y al crecimiento en los países donde haya margen de maniobra.

El trasfondo de estas recomendaciones es el riesgo que atisban el FMI y otras instituciones multilaterales de una nueva recesión en la eurozona.

Merkel dijo ayer en Bruselas tras reunirse con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, que Alemania es favorable a una recapitalización de los bancos europeos, según sus necesidades y tras el consenso comunitario.

En este contexto, destaca el rebote que experimentaron ayer los principales parqués europeos liderados por los títulos bancarios ante los rumores de que las naciones del euro van a adoptar medidas para apoyar al sector financiero.

Merkel comparecerá este jueves ante los medios a las 17.00 hora local (15.00 GMT), antes de que arranque el encuentro, para explicar públicamente el objetivo de esta reunión.

A la reunión en Cancillería también asistirán el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y sus homólogos francés, Francois Baroin, y mexicano, José Antonio Meade; así como el secretario general de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), Ángel Gurría, y el presidente del Banco Mundial (BM), Robert Zoellick.

Esta reunión en Berlín precede al encuentro de ministros de Finanzas del G20, previsto para los próximos 14 y 15 de octubre en París; a la cumbre de líderes de la Unión Europea y del Eurogrupo que se celebrará el 17 y 18 de octubre en Bruselas; y a la reunión de jefes de Estado y Gobierno del G20 del próximo 3 y 4 de noviembre en Cannes (Francia).

Juan Palop