La Policía de Nueva York detuvo a otros 23 manifestantes del movimiento "Occupy Wall Street" después de una multitudinaria marcha por el sur de Manhattan, confirmó hoy a Efe un portavoz policial.

La misma fuente indicó que los detenidos han sido acusados de alteración del orden público, y que uno de ellos es sospechoso de haber asaltado a un agente en los aledaños de la plaza Liberty, en pleno corazón financiero de la ciudad y en donde tienen instalado su campamento desde el 17 de septiembre.

Durante el fin de semana fueron detenidas 700 personas por obstaculizar el tráfico del puente de Brooklyn, y algunas de ellas han demandado a la Policía de Nueva York por el tratamiento que les dieron ese día.

Por su parte, "Occupy Wall Street (Ocupa Wall Street)" denunció en su página web que varios de sus miembros fueron rociados con gas pimienta por agentes de la Policía neoyorquina, que colocó barricadas alrededor de la plaza en la que acampan.

Por el momento, ese movimiento no tiene previsto celebrar durante el día una nueva marcha por el sur de Manhattan, aunque sí preparan otras actividades como charlas o foros, en los que dijeron que va a participar la ensayista canadiense Naomi Klien, autora del libro "The Schock Doctrine", que conversará con los activistas sobre el "capitalismo salvaje".

Al movimiento de los "indignados" neoyorquinos se sumaron el miércoles representantes de los principales sindicatos de la Gran Manzana, que se manifestaron en una plaza cercana en una nueva demostración de su creciente poder de convocatoria.

El movimiento, que hace casi tres semanas empezó a plantar cara a los "poderosos" de Wall Street con apenas un centenar de personas, se ha convertido en una desafiante respuesta de la sociedad civil estadounidense contra los excesos del sistema financiero, y se ha extendido a otras zonas de Estados Unidos.

La Policía de Nueva York, en el epicentro de las críticas de los manifestantes, no dio cifras sobre el número de personas que se congregaron de forma pacífica en los alrededores de la plaza, aunque según los organizadores estarían entre 15.000 y 20.000.

Por su parte, el presidente del poderoso sindicato AFL-CIO, Richard Trumka, afirmó hoy, mediante un comunicado de prensa, que ese movimiento "ha capturado la pasión de millones de estadounidenses que ya han perdido la esperanza en los políticos de esta nación, y ahora con estos actos, se están dirigiendo directamente a ellos".

Trumka reiteró el apoyo del sindicato a los manifestantes "en su determinación para responsabilizar a Wall Street por sus acciones y demandar que creen empleos", y agradeció que a ellos se hayan unido desde estudiantes a transportistas o enfermeras y trabajadores de servicios básicos, y desempleados, entre otros.

Asimismo se refirió a que por todo el país se están sumando más personas "para expresar su frustración y furia sobre la creciente desigualdad social, la falta de empleos para gente que quiere trabajar y los políticos que han sido corrompidos por las élites financieras y empresariales".

"Apelamos a las corporaciones, los grandes bancos y la industria financiera para que pongan de su parte para crear trabajos, para que detengan las ejecuciones hipotecarias y paguen su parte justa de impuestos", pidió el líder sindical.

Los "indignados" también reciben muestras de apoyo de caras conocidas como el veterano actor Martin Sheen, quien declaró a Efe que la movilización callejera le parece "una gran idea", mientras el cineasta Michael Moore acudió a la zona por segunda vez para respaldar a los activistas.

En su opinión, los poderosos "tienen un problema de adicción a su propia avaricia, y estamos aquí para intervenir".

Por contra, el alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg, aseguró que "la gente tiene derecho a protestar, pero no tienen derecho a impedir a otra gente su derecho a no protestar", al tiempo que subrayó que la Alcaldía "protegerá los derechos de todos".