Los ministros del Interior de Hungría, Austria y Serbia firmaron hoy en Budapest una declaración conjunta contra el tráfico ilegal de personas y acordaron un plan de acción común para intercambiar información y apoyar a Serbia en el control de sus fronteras.

Ese plan de acción consta de cinco puntos: análisis conjunto de la situación, intercambio de datos, respaldo a Serbia, creación de una base de datos y colaboración con Frontex, la agencia europea de fronteras.

Por parte de Austria, la ministra Johanna Mikl-Leitner aseguró ante la prensa su disposición a "terminar con estas redes de tráfico ilegal de personas" y anunció que los tres países aplicarán una política de "tolerancia cero".

La ministra recordó que, en lo que va de este año, en Austria ya han sido detenidos casi 15.000 inmigrantes ilegales, un aumento del 27 por ciento en relación con 2010.

Por su parte, el ministro húngaro, Sándor Pintér, resaltó que se trata de un problema europeo que, además, "surge en países como Pakistán, Afganistán o en el Norte de África".

Por esas razones, Pintér destacó la importancia de la prevención en los países mencionados.

Ivica Dacic, ministro serbio, recalcó que su país también observa una inmigración ilegal creciente, principalmente desde Grecia y Bulgaria.

Por esas razones, los tres ministros destacaron la importancia de tratar el tema a nivel europeo, en los diferentes organismos comunitarios.