El candidato presidencial del peronismo disidente Eduardo Duhalde advirtió el jueves que Argentina ha "entrado en un proceso recesivo" y que el gobierno intenta ocultar el "deterioro" económico.

Duhalde, uno de los principales opositores a la presidenta Cristina Fernández dentro del peronismo, afirmó además a corresponsales extranjeros que las "inconsistencias del manejo de la economía" por parte del oficialismo van a "profundizar" esa incipiente recesión.

"La crisis internacional nos va a golpear... Hay que cambiar. Si el gobierno llega a ganar tiene que reunirse con economistas y con hombres que realmente entiendan", dijo Duhalde, presidente en 2002 y parte del 2003 cuando todavía Argentina sufría los coletazos de la peor debacle económica de su historia.

El también ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, la más rica y poblada del país, indicó que el gobierno oculta la situación de "deterioro económico".

Duhalde admitió que la economía argentina viene creciendo "desde hace nueve años" pero advirtió que está ocurriendo lo que pasó en 1998, al final del segundo mandato del entonces presidente Carlos Menem (1989-1999) cuando empezó un proceso recesivo en momentos en que el país "también estaba fuerte" y el gobierno "seguía como si no pasara nada".

"Hablo permanentemente con los empresarios y les digo que las economías regionales ya tienen serios problemas; tenemos cierres de importaciones que afectan a muchos sectores productivos... Tenemos dificultades", sostuvo el candidato del Frente Popular para las elecciones del 23 de octubre.

El ex gobernador obtiene entre 4,5% y 12% de apoyo en diferentes encuestas privadas que dan a la mandataria un respaldo de entre 52% y 55%.

El gobierno ha señalado que está bien preparado para enfrentar la crisis financiera de Estados Unidos y Europa, aunque algunas luces de alerta se han encendido entre economistas por la desaceleración de la economía brasileña, el principal socio comercial de Argentina.

El Fondo Monetario Internacional colocó a Argentina a la cabeza de los pronósticos de crecimiento en la región para este año con 8,0% y 4,6% en 2012. También indicó que la nación sudamericana es la segunda con la inflación más alta del continente (11,5% para 2011 y 11,8% para 2012) después de Venezuela.

El FMI también ha aclarado que ya no se limitará a procesar estadísticas provenientes del gobierno argentino por considerar que el indicador de crecimiento económico es sobreestimado y el de inflación subestimado.

Según Duhalde, Fernández se centró en lograr un crecimiento basado en la exportación de productos primarios como la soja y lo que tendría que haber hecho es potenciar "el desarrollo de las economías regionales". "Argentina tiene una extraordinaria potencialidad en 28 o 29 cadenas de valor que no se han desarrollado", dijo.

También advirtió del peligro de la excesiva dependencia de Argentina con Brasil.

Duhalde fue una pieza clave para la llegada de Néstor Kirchner al poder en 2003. Luego ambos se distanciaron y las relaciones empeoraron con Fernández, esposa y sucesora del fallecido ex mandatario.

El candidato señaló que de producirse un segundo mandato consecutivo de la presidenta "no va a ser exitoso" ya que no podrá "sostener sus inconsistencias".

"Nunca hubo una disparidad salarial como la que hay ahora y el trabajador siempre se mira en el espejo del que más gana; todo esto va a generar en el sector del trabajo una enorme conflictividad", afirmó.

También criticó que el gobierno haya cometido "otro desatino" como subsidiar varios sectores de la economía, entre ellos el energético, y haya "echado mano a la caja" de pensiones y jubilaciones para extraer recursos financieros. Fernández reestatizó el sistema privado de jubilaciones en 2008.

Al hacer una crítica de la oposición --que aparece dividida y aparentemente sin posibilidades de acortar la distancia con Fernández-- admitió que se asemeja a "una bolsa de gatos". "Pero eso no significa que nos tengamos que ir a casa", afirmó Duhalde, quien dentro del peronismo disidente compite por la primera magistratura con el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá.

Duhalde cuestionó además la validez del triunfo de Fernández en las primarias obligatorias y abiertas de agosto en las que los argentinos eligieron a los candidatos presidenciales. En esos comicios, que funcionaron como una gran encuesta electoral, la presidenta sacó más del 50% de apoyo.

Al respecto, afirmó que Fernández sacó "entre 41 y 44 puntos" e indicó que hubo irregularidades en el recuento de votos.