Las últimas estimaciones del Banco de Portugal sobre la economía lusa reflejan una caída del PIB este año menor de lo prevista en anteriores cálculos, pero un empeoramiento en las previsiones para 2012.

El "Boletín Estadístico de Otoño" elaborado por el banco central luso y divulgado hoy apunta a una contracción de la economía del 1,9 % en 2011, una décima mejor que en las previsiones de verano, y del 2,2 % en 2012, cuatro décimas más de lo estimado.

De esta forma, las cifras de la institución financiera se acercan a los cálculos del nuevo Gobierno conservador portugués que modificó en septiembre sus estimaciones hasta situar el retroceso del PIB en el 1,8 % para el ejercicio actual frente al 2,3 % inicialmente previsto.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, calculan la caída del PIB luso en el 2,2 % en 2011.

Para el próximo año, el Banco de Portugal auguró hoy una recesión también del 2,2 %, que supone cuatro décimas más que lo previsto en su "Boletín Estadístico de Verano".

También empeoró sus previsiones el Ejecutivo luso, que hace apenas unas semanas pronosticó que la caída del PIB en 2012 no será del 1,8 %, como calculaba con anterioridad, sino del 2,3 %, exactamente la misma cifra que apuntaban la UE y el FMI.

La publicación de nuevas previsiones sobre la recesión en Portugal se produce en un contexto de preocupación creciente por la alerta de los expertos de que los severos ajustes y reformas aprobados hasta el momento van a impedir el avance de la economía lusa.

El propio jefe del Estado, Aníbal Cavaco Silva, hizo referencia ayer a esta posibilidad en su discurso del 101 aniversario de la república, cuando advirtió de que el país puede perder la oportunidad de prosperar si no aparecen a corto plazo "señales de recuperación económica".

La aparición de varios desvíos en las cuentas públicas lusas -por valor de más de 3.000 millones de euros- va a obligar además al Ejecutivo luso a aprobar medidas de austeridad adicionales, como ya ha anunciado, que se sumarán a las reformas ya adoptadas.

Portugal se encuentra inmersa en la peor crisis de su historia reciente, pese a haber recurrido al rescate financiero de la UE y el FMI, el pasado mes de abril.

Esa ayuda le garantiza una inyección -a través de préstamos- de 78.000 millones de euros para los próximos tres años.