La inteligencia afgana desmanteló una célula que planeaba matar al presidente Hamid Karzai y arrestó a seis personas en Kabul que según ellos pertenecen a la red terrorista al-Qaida y al grupo extremista Haqqani.

El vocero del servicio de inteligencia afgano Latifulá Mashal dijo el miércoles que la célula incluía al doctor Emal Habib Asadulá, un profesor de medicina y director de microbiología en la Universidad de Kabul; y a Mubulá Ahmadi, quien trabajaba como guardia en el palacio presidencial y quien es además originario de Kars, el mismo pueblo donde nació Karzai en el sur del país.

Mashal describió a la célula como el "más sofisticado y educado grupo en Kabul" y añadió que ayudó a milicianos paquistaníes enviados a la capital afgana para llevar a cabo ataques terroristas. No dijo cuándo fueron arrestados.

Agregó que el grupo de seis personas, que supuestamente también planeaba realizar ataques en un hotel de lujo en Kabul y coordinar ataques más grandes en Estados Unidos y Europa, fue reclutado por un egipcio identificado como Sayifulá y a un bangladeshí de nombre Abdulá, en Waziristán del Norte, Pakistán, donde la red Haqqani y otros extremistas operan con relativa libertad.

Otros de los individuos recibieron entrenamiento en explosivos y armas en Peshawar, Pakistán, dijo Mashal.

La célula tuvo acceso a 150.000 dólares de una cuenta bancaria en Kabul y acceso a computadoras y equipo de tecnología de punta. Con sus lazos en la universidad, el grupo también estaba bien posicionado para ganar más reclutas, agregó.

Las autoridades afganas acusan a Pakistán y su agencia de inteligencia, conocida como ISI, de tener lazos con extremistas, como Haqqani. El martes dijeron que las autoridades paquistaníes tenían avanzado conocimiento del atentado del 20 de septiembre en el que murió el ex presidente afgano Burhanuddin Rabbani.

Pakistán niega las acusaciones, pero éstas han empeorado las tensiones en las relaciones bilaterales de las naciones vecinas, con una extensa frontera.

La inteligencia estadounidense y otros han acusado a la red Haqqani, de ser una amenaza letal para los soldados de la coalición militar que encabeza Estados Unidos, de varios ataques de alto perfil en Kabul en años recientes, incluyendo los ataques con bomba a hoteles y el asalto el mes pasado a la embajada estadounidense en la capital afgana.

Karzai ha escapado de por lo menos cuatro intentos de asesinato desde que asumió el cargo tras la caída del Talibán en 2001.