El gobierno advirtió el viernes que no le va a temblar la mano para reprimir la violencia derivada de las masivas protestas estudiantiles, mientras los estudiantes anunciaron que llevarán sus demandas a organismos internacionales y convocaron una nueva manifestación de protesta contra las autoridades.

"No nos va a temblar la mano y no vamos a tener debilidad alguna para buscar controlar las situaciones de orden público. Se podrán repetir, podremos tener otras situaciones porque nosotros no podemos controlar el origen, pero no nos van a debilitar atacando a Carabineros, haciéndose las víctimas," afirmó el ministro secretario general y vocero de gobierno, Andrés Chadwick.

La jornada de la víspera estuvo marcada por enfrentamientos y disturbios provocados por grupos de encapuchados, que se prolongaron durante varias horas con un saldo de 168 detenidos. La policía impidió el intento de marchar por el centro capitalino de unos 10.000 estudiantes a los que el gobierno no había autorizado a manifestarse por ese sector.

La protesta contra el gobierno del presidente Sebastián Piñera se extendió hasta la noche con barricadas de fuego en algunos suburbios populares y sobre todo con un sonoro "caceroleo" o golpe de cacerolas, una forma de manifestarse que se ha hecho habitual contra el gobierno desde que comenzaron las movilizaciones estudiantiles hace casi cinco meses.

Chadwick, además, respaldó la intervención policial del jueves, pese a que incluso la prensa fue objeto de la severa represión, lo que motivó la enérgica protesta del Colegio de Periodistas. Al menos cinco periodistas fueron detenidos o golpeados deliberadamente por los efectivos antimotines que repelieron a los manifestantes.

"Si hay un exceso de Carabineros nosotros lo vamos a controlar, pero vamos a respetar a Carabineros, vamos a respaldar a Carabineros, porque es la única manera en que podamos tener aplicación de la ley, acción dentro de la ley, pero respeto de la ley", aseveró el portavoz oficial.

El prolongado conflicto parece en un callejón sin salida por el quiebre el miércoles de una mesa de diálogo entre el gobierno y los estudiantes luego que el ministro de Educación, Felipe Bulnes, rechazara, como ya antes lo había hecho Piñera, a conceder la gratuidad en la educación.

Según los dirigentes estudiantiles, dicha gratuidad se puede alcanzar progresivamente y se puede financiar con mayores impuestos a los ricos y a las empresas.

Los universitarios y alumnos de secundaria, respaldados por el Colegio de Profesores, demandan además terminar con el lucro en establecimientos que reciben aportes estatales y aumentar los recursos fiscales a la educación pública.

"Las demandas que nosotros hemos instalado, sobre todo las más profundas, estructurales, han llegado para quedarse, así que vamos a proyectar este movimiento en la medida que sea necesario hacerlo", dijo el viernes a la televisión estatal la dirigenta y vocera estudiantil Camila Vallejo.

Agregó que "vamos a generar todas las condiciones necesarias para darle proyección a este movimiento y para que en próximos hechos políticos, como en procesos eleccionarios, nosotros podamos cobrarle la palabra al gobierno".

Los dirigentes de las 25 principales universidades del país se reunirán este fin de semana para acordar nuevas movilizaciones, aunque ya convocaron a un paro nacional el 19 de octubre al que se adhirió la Central Unitaria de Trabajadores, la principal organización sindical del país.

Los estudiantes también llevarán su protesta y darán a conocer sus demandas a Europa y Naciones Unidas. El dirigente Giorgio Jackson, el otro vocero de los universitarios, viajará para exponer sus exigencias de reformas a la OCDE y a la ONU.

A la advertencia de Chadwick se sumó el anuncio del ministro de Educación , Felipe Bulnes, de que el gobierno no formulará nuevas propuestas a los estudiantes.